El poder del pan.

Amo el pan de dulce, así que en las comidas en familia estoy al pendiente de cada una de mis hijas, en particular de la pequeña, porque cuando ya tuvo suficiente y no puede terminar de comer su pan, entra al rescate su superhéroe favorito, yo. Tiene seis años, así que todavía conservo el primer lugar en el escalafón de superhéroes, la mayor ya tiene 12 años, así que para ella ya soy solo un mortal. Regresemos al pan; cuando veo que mi hija ya no va a comer más de su pan entra mi frase de superhéroe: ¿quieres que te ayude con tu pan? Lo sé, no es muy glamurosa que digamos, pero es muy eficaz, siempre obtengo la respuesta que espero, – Sí papi, te lo doy.

Después de repetir algunas veces esa rutina mi hija llegó a dominarla, cada que ha comido suficiente su pan voltea y me dice -¿Me ayudas papá? Obviamente mi respuesta siempre es positiva, y mi panza es un fiel testigo de que digo la verdad. Incluso un día tuve la osadía de soltar una frase jocosa y decirle, – Claro hija, para eso tienes padre. El momento fue tan divertido que la frase se convirtió en parte de la dinámica; cada que mi hija me da su pan remata con un “para eso tengo padre”.

El problema fue cuando descifró el poder de esa frase; un día estaba comiendo sus verduras y decidió que ya había comido suficiente brócoli. Así que dedujo que si la frase funcionaba para el pan, debería funcionar para las verduras. – Ya no quiero –  dijo mientras me extendía su plato con verduras, y remató con la frase insigne – Para eso tengo padre. Fue tan gracioso que no tuve más remedio que ceder, no sin antes aclarar que esa era una excepción y que la frase solo aplicaba para el pan de dulce y no las verduras. Ya sé que suena injusto, pero son las ventajas de ser padre. 😀 Lo rescatable de esa escena fue la certeza de mi hija, sabe que puede contar conmigo cuando algo se sale de su plan.

En Mateo 7:9-11 Jesús les dice a sus discípulos:

¿Quién de ustedes, si su hijo le pide pan, le da una piedra? ¿O si le pide un pescado, le da una serpiente?  Pues si ustedes, aun siendo malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más su Padre que está en el cielo dará cosas buenas a los que le pidan! (énfasis del autor)

Te invito a que no vivas como huérfano, no intentes resolverlo todo tú solo. Dios es tu Padre, acércate a Él y dile lo que estás viviendo, cuéntale de ese problema con el que ya no puedes más. Él ya lo sabe, pero quiere que tú le pidas, quiere que confíes en Él, quiere que le abras tu corazón, quiere que tengas la fe para decir ¡para eso tengo Padre! Y no es cualquier padre, a diferencia de cualquier padre humano, Él es todopoderoso, justo, amoroso, perfecto; así que puedes tener la certeza que te dará la mejor respuesta para tu petición.

Feliz lunes.

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