Alma fit 💪🏼

Llegué a esa etapa de la vida conocida como “los nunca”, nunca me había cansado tanto, nunca me había dolido la rodilla, nunca me dolían los ojos, nunca… Si tienes más de 30 años seguramente podrás completar la frase, porque la lista es interminable.

Como consecuencia de todos estos nunca llegó el momento de ir a realizarme una serie de exámenes médicos, porque ahora hay que tener vigilados los niveles de glucosa, la presión, los triglicéridos, la próstata, la tiroides, etc. etc. Gracias a Dios los resultados fueron positivos, el único problema que tuve fue mi visible obesidad, así que me sentí aliviado al saber que soy un gordo sano.

Obviamente el nutriólogo no compartió mi opinión, me dijo que no hay tal cosa como gordo sano, pero me sentí tranquilo al saber que mi problema es algo relativamente fácil de tratar, todo es cuestión de voluntad y disciplina. Es necesario realizar cambios en mis hábitos alimenticios y dejar de lado el sedentarismo.

La oferta de actividades para solucionar mi problema de obesidad es muy amplia, hay dietas hipocalóricas, dieta por puntos, dieta paleo, etc.; en cuanto al ejercicio la oferta también es abundante, pilates, yoga, TRX, HIIT training, spinning, y la lista sigue y sigue. Debo confesar que tanto leer de dietas me dio hambre y me fatigué de tanto investigar sobre las opciones de ejercicio.

Esta investigación sobre bienestar me llevó a preguntarme, ¿cómo está el resto de mi ser? ¿cómo están mi alma y mi espíritu?  Porque a final de cuentas este hermoso cuerpecito se convertirá en polvo, pero mi alma y espíritu vivirán por la eternidad. 

Todo se trata de balance, no podemos ocuparnos solo de nuestro cuerpo; que por cierto, es la única parte de nuestro ser que tiene caducidad. Tenemos que ocuparnos de nuestra alma y espíritu, las partes eternas de nuestro ser. Si lo pensamos a nivel costo-beneficio, es mucho más inteligente invertir en algo que durará por la eternidad a una inversión en algo temporal. No estoy diciendo que descuidemos nuestro cuerpo, sino que apliquemos la perspectiva correcta.

La biblia tiene las respuestas que necesitamos, es el manual que nuestro creador dejó para nuestra consulta. Hace poco leí una frase que me gustó mucho, decía: ¿Quieres escuchar a Dios? Lee la biblia; ¿quieres escuchar la voz audible de Dios? léela en voz alta.

1 de Timoteo 4:8-9 dice:

Es verdad que el ejercicio físico ayuda a que todo el cuerpo esté sano, pero es mucho mejor esforzarse por confiar cada vez más en Dios, porque nos hace bien aquí en la tierra y también nos servirá cuando vivamos en el cielo. Esto es una verdad que podemos creer, y debemos creer. 

Con esto en mente quiero invitarte a que antepongamos lo eterno a lo temporal. Podemos comenzar con una pregunta sencilla, ¿lo que estoy haciendo tendrá impacto positivo en mi eternidad?

Feliz lunes.

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