¿De cuál fruta quieres? – Fue la pregunta que escuché frente al puesto de aguas frescas y cocteles de frutas. Mi respuesta fue obvia, -ese mango, el grandote. Y definitivamente esa no era la mejor elección, primero porque era un acto de canibalismo. 😎 Aawww, chiste tierno. Ya en serio, a mis 8 años no entendía que los mangos petacones que están verdes seguramente no tendrán muy buen sabor, y por más que mi papá me dijo, – escoge otro, ese todavía no está maduro, y no es temporada de mangos- a mi no me importó, ese mango grande y verde me cautivó, fue antojo a primera vista; quedé flechado.
Recuerdo que la encargada del puesto lo peló y lo partió en grandes pedazos que con gran destreza acomodó en un enorme vaso desechable. Yo salivaba mientras ella agregaba chilito en polvo, -poquito, para no enchilarme-, le dije. El momento llegó, me entregaron mi delicioso mago y me dispuse a gozar de mi manjar.
Elegir por quedar cautivado a primera vista no es la mejor opción, aunque es demasiado común, hasta le pasó a un profeta de la biblia, su nombre era Samuel. Dios le dijo que ungiera al nuevo rey de Israel, cuando Samuel llegó a la casa donde Dios lo envió y vio a Eliab, el primogénito -un hombre alto. fuerte, guapo, todo un modelo de revista-, quedó cautivado, pensó -este debe ser el hombre que el Señor ha escogido. En ese momento Dios lo corrigió y le dijo: -No juzgues al hombre por su apariencia… Yo no escojo como los hombres lo hacen. Los hombres juzgan por la apariencia exterior, pero yo miro el corazón. 1 Samuel 16:7
A diferencia de mi necedad con el mango, Samuel fue más obediente, escuchó la voz de Dios y después de ver varios candidatos eligió a David, un hombre conforme al corazón de Dios quien se convirtió en un rey emblemático para el pueblo de Israel.
Como seguramente ya lo dedujiste, el asunto de mi mango no salió como lo pensé. Aprendí que hay temporada de mango, y que enero no es temporada de mangos ricos, y menos si están verdes.** Después de treinta años todavía recuerdo la acidez del mango, y la risa de mi papá al ver que quedé con la lengua escaldada. Sí, así de acido estaba.
En la vida enfrentamos decisiones mucho más importantes que elegir una fruta, por ello, quiero invitarte a que no te dejes llevar por aquello que te cautiva a primera vista, escucha la voz de Dios antes de decidir, Él conoce lo mejor para ti, y no permitirá que te dejes llevar por aquello que te cautivó pero no te conviene. Dios quiere que compruebes que su voluntad es buena, agradable y perfecta.
Feliz lunes.
** Aclaración. Mi experiencia fue en el centro del país, lo comento porque unos amigos chiapanecos ya me aclararon que allá se comen unos grandes, verdes y ricos mangos. 🤤 La verdad el problema no fue el mango, fue mi desobediencia al consejo de mi papá. Feliz martes. 😉

1 comentario