¿Cuándo fue la última vez que pasaste por una racha donde nada sale de acuerdo a lo que esperas? Esas temporadas donde tu jefe te elige como el chivo expiatorio para todos los errores en la oficina, el vehículo se descompone, los niños se enferman, te toca tu examen anual de la próstata, tu suegra te visita, en fin, todo se alinea en contra tuya; esas rachas donde piensas que solo falta que el perro te orine.
Tengo tiempo atravesando una temporada así, varias cosas se han complicado y las cosas no están fluyendo como quisiera. Justo en medio de esta racha, escuché a mi esposa decir unas palabras que me estremecieron -la secadora no prende-. Noooo, una cosa más. 😰
Te podrá parecer algo trivial, pero en ese instante para mi no lo fue. Mientras hacía las pruebas correspondientes para intentar que arrancara, por mi mente comenzaron a desfilar las consecuencias de esta tragedia: llamar al técnico, reorganizar la agenda semanal, hacer el gasto de la reparación, y por supuesto, consolar a mi esposa por la pérdida de uno de sus electrodomésticos favoritos. Después de tres intentos de prender y apagar, no me quedó otra alternativa, era oficial, no me quedó más que formalizarlo: -hora de muerte, 6:57 p.m.
En medio de esa desolación hice lo que todo hombre que se respeta hace, fui por mis herramientas y me dispuse a hacer algo al respecto… desconecté la secadora y esperé unos minutos para conectarla otra vez. La lógica detrás de mis acciones fue: -si así se arreglan los celulares, tal vez las secadoras también se arreglen reiniciando-. 😂
Durante mi espera de los cinco minutos reglamentarios para reiniciar el celular, perdón, la secadora, había una gran lucha en mi cabeza; el incidente de la secadora se presentó mientras estaba escribiendo el post de la semana pasada donde hablaba de agradecimiento y todo lo que se venía a mi mente eran quejas y lamentos. Pero la verdad era que me sentía mal, sentía que ya no podía tolerar que otra cosa saliera mal.
En medio de todas esas quejas recordé un versículo, “Dios es fiel y no permitirá que ustedes sean puestos a prueba más allá de sus propias fuerzas; al contrario, junto con la prueba les proporcionará también la manera de superarla con éxito.”
Cuando crees que ya estás al límite, y sientes que ya no puedes soportar más, te invito a que recuerdes esta parte de la biblia, Dios te da la certeza de que está ahí contigo, y no solo está como testigo de lo que vives, sino que está a tu lado como ese proveedor que te dará lo necesario para que superes la prueba con éxito.
Gracias a Dios la secadora prendió. Te doy gracias Dios porque sabes qué puedo y qué no puedo resistir. 🥲
Feliz lunes.

Muy buenos puntos. A mi humanidad le encanta minimizar la idea y principio que Dios siempre está con nosotros.
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