Juguemos a la comidita.

Domingo por la tarde, los pendientes del lunes comienzan a rondar mi cabeza; la ropa que salió de la secadora comienza a acumularse en el sillón mientras mi esposa te ve con esa mirada amorosa de “esa ropa no se va a doblar sola”; el carro ya tiene varias capas de mugre y necesito lavarlo; pero no puedo hacerlo porque la película que estoy viendo está muy buena y a punto de terminar. En eso, una pequeña personita se para frente a la pantalla y me dice -Dijiste que jugarías conmigo en la tarde, ya es la tarde.

¡Noooo! Jugar a la comidita no es la forma en la que esperaba pasar las últimas horas de mi fin de semana, así que decido comenzar el chantaje, perdón, la negociación, apelo a su amor por mi y le digo: -Papá se está divirtiendo mucho con la película, ¿podemos esperar a que termine?. No -responde mi hija-, tú dijiste que jugaríamos en la tarde.

El amor no funcionó, así que mi siguiente argumento es mi alto sentido de responsabilidad: -Tengo que doblar la ropa, porque si no mañana no vas a tener nada que ponerte, y además hay que lavar el carro. Pero tú dijiste que jugarías conmigo -responde mi hija. 

Mientras comienzo mi siguiente argumento soy interrumpido por un contundente “¿Tu palabra vale?”. PUM! Knockout! Me acaban de dar una cucharada de mi propio chocolate. Se siente tan feo, pero tan feo, cuando usan tus argumentos en tu contra, y más cuando es tu hija de 6 años quien te acorrala de esa forma.

En la biblia encontramos la historia del pueblo de Israel, el pueblo escogido de Dios. Una parte importante de esa historia fue la promesa que Dios les daría una tierra propia donde podrían establecerse. Cuando leemos en la biblia el relato donde el pueblo de Israel terminó de poseer la tierra prometida, encontramos la siguiente afirmación: “Ni una sola de todas las buenas promesas que el Señor le había hecho a la familia de Israel quedó sin cumplirse; todo lo que él había dicho se hizo realidad.” Josué 21:45

Dios tiene infinidad de promesas para nosotros, ¿dónde están?, pues en la biblia, ahí encontrarás la respuesta a todas tus preguntas y necesidades, Dios es suficiente y sabe lo que necesitas. Hoy quiero compartirte una promesa que hizo el Señor Jesús: “Todos los que el Padre me da vendrán a mí; y al que a mí viene, no lo rechazo.” Juan 6:37

Todo lo que Dios promete lo cumple, todo, así que hoy te puedes acercar a él sabiendo que nunca te rechazará.

Feliz lunes.

p.d. Me gustó jugar a la comidita, especialmente cuando juegas con pizza para tener un juego más real. 😉

1 comentario

  1. Avatar de Martha Martha dice:

    Dios es suficiente, y cumplidor de promesas

    Le gusta a 1 persona

Deja un comentario