¿Alguna vez te han hecho alguna pregunta incómoda? Como cuando tu esposa te pregunta, -“¿qué tal te cae mi mamá?” Pues el primo de un amigo vivió una situación parecida, iba en el carro al supermercado acompañado de su esposa, y seguramente su mujer lo vio tan tranquilo, que decidió realizar una de esas preguntas incómodas e imposibles de responder correctamente. De esas preguntas que hacen las mujeres cuando ven a su marido tan en paz que dicen, “vamos a meterle un susto”. -Si pudieras cambiar alguno de mis hábitos o manías, ¿cuál sería? 🤯
Al ir manejando no pudo aplicar la primera reacción que mandan los cánones matrimoniales para el hombre moderno, hacerse el dormido para evitar responder la pregunta. Afortunadamente, pudo aplicar la segunda reacción recomendada, no hacer contacto visual. Tuvo unos segundos y se aventuró a dar la mejor respuesta que se le ocurrió -No cambiaría nada mi amor, eres perfecta. Unas sonrisas casuales llenaron el ambiente y el primo de mi amigo pensó que había salido airoso, había descubierto la respuesta correcta a esa pregunta. Pero, mientras llegaban al semáforo, su esposa le tomó el rostro como para darle un besito y -con voz de Darth Vader- le dijo: “Responde la pregunta”. 🥴
Debo señalar que eso de las preguntas fuera de lugar no es exclusivo de las mujeres, en la biblia encontramos una ocasión en la que un hombre se acercó a Jesús y le hizo una pregunta de ese estilo: -¿qué debo hacer para obtener la vida eterna? Jesús fue por la respuesta del libro, literal, -cumple los mandamientos. El joven se puso arrogante, tal como el primo de mi amigo cuando pensó que saldría airoso de la situación con su esposa, y respondió: -Todos esos los he cumplido. ¿Qué más me falta?
Dice la biblia que Jesús lo vio con amor y le dijo: -Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo. Luego ven y sígueme.
¿Te imaginas que Jesús te dijera que solo te falta una cosa para ser perfecto? Sería genial, pero el hombre no lo vio así, por el contrario, él se puso triste porque tenía muchas riquezas y no las quiso dejar.
Tal vez sientes que te falta más de una cosa por cambiar para ser perfecto; o tal vez, al igual que este joven, sientas que ya eres perfecto. Cualquiera sea el caso, hoy quiero invitarte a que tengas un momento de valentía y tengas el atrevimiento de preguntarle a Jesús, ¿necesito cambiar algo en mi vida?
El primo de mi amigo fue valiente y le respondió a su esposa lo que consideraba era su mayor área de mejora, porque es bien sabido que las mujeres no tienen defectos. A la fecha sigue durmiendo en la casa del perro, pero eso sí, con la satisfacción de haber tenido el valor de responder. ¿Tendrás el valor de preguntarle a Jesús “qué cambiarías de mí”? Y una vez que te responda, ¿lo cambiarás? Espero que sí.
Feliz lunes.
