Ya solo falta el cumpleaños de mi papá, el de mi abuelo, el de mi mamá y luego, ¡ya es mi cumpleaños! -Es la emoción con la que mi hija pequeña vive la cuenta regresiva para su cumpleaños, el detalle es que los cumpleaños que menciona son ocho meses antes del suyo. 😂 Pero la expectativa de su cumpleaños la pone de muy buen humor, planea la fiesta, hace la lista de invitados, elabora su lista de regalos y remata con un -¡Será el mejor día de mi vida! 🎉
En mayor o menor proporción todos compartimos esa sensación; si trabajas en una oficina sabes que el ambiente que se respira un lunes a las once de la mañana no tiene punto de comparación con el de un viernes a las dos de la tarde, cuando ya huele a micheladas y todo mundo se pone de buen humor; es tan real que hasta meme hay: “es viernes y el cuerpo lo sabe”.
Lo mismo pasa en los periodos previos a los cumpleaños, vacaciones, navidad, y cualquier otro evento que nos produzca emoción; la vida se siente mejor cuando estamos esperando un momento que será excepcional.
El secreto para que un lunes, y cualquier otro día, sea más emocionante que un viernes en espera de las micheladas, lo encontramos en la biblia: Piensen en las cosas del cielo, no en las de la tierra. Pues ustedes han muerto a esta vida, y su verdadera vida está escondida con Cristo en Dios. Colosenses 2:2-3
Tal vez podemos tener una carrera muy exitosa, una familia envidiable, una mansión, una cuenta bancaria impresionante, cuerpo de modelo, y todas las cosas con las que pudiéramos soñar aquí en la tierra, pero todo eso se queda corto cuando lo comparamos con estar en compañía de Dios. Cuando nos damos cuenta que no hay nada que pueda llenar el vacío eterno que tenemos en nuestras vidas, es entonces cuando entendemos que nuestra vida está escondida con Jesús en el cielo, y la expectativa de llegar a ese momento hará de nuestro paso por esta tierra algo emocionante.
Vivir a la expectativa del cielo no nos garantiza una vida de “viernes de fiesta”, seguiremos enfrentando todas las desventajas de estar en este mundo roto, pero el anhelo de la eternidad con Dios hará que veamos todas las dificultades como algo ligero y efímero comparado con el día que lleguemos a la gloria eterna, ese será ¡el mejor día de nuestras vidas!
Feliz lunes (con sabor a viernes).
