El vampirito 🧛

El primer lugar se ganará una caja de gansitos -Fue la frase que convenció a mi mamá para dejarme participar en el concurso de disfraces de la escuela. Obviamente me conocía y sabía que ganar ese premio me haría el niño más feliz; al menos mientras duraran los gansitos. Tal vez hoy en día una caja de gansitos no sea un premio interesante, pero en los 80 era todo un tesoro. Habiendo decidido mi participación, mi mamá puso manos a la obra, ya que el concurso era al día siguiente y no había tiempo que perder.

Mi madre nunca se destacó por sus habilidades de modista, pero esa tarde hizo gala de otra de sus muchas habilidades, improvisar. Ni tarda, ni perezosa, cortó una larga falda negra que tenía y la convirtió en una capa de vampiro; así es, al día siguiente me convertiría en chiquidrácula.

Antifaz de vampiro, trajecito negro con camisa blanca, zapatos negros relucientes, una capa espectacular, y cinco limones en el cabello para conseguir el look de chiquidrácula. Todo estaba listo para el triunfo, no es por alardear, pero desde que entré a la escuela todos sabíamos que yo sería el ganador. 😎

El concurso comenzó, uno a uno fueron anunciando a los participantes para que desfilaran por la pasarela, alías el patio de la escuela; todos lo hacían con cierta gracia, actuando como el personaje del que estaban disfrazados. Entonces escuché mi nombre, “de 4º B, chiquidrácula” -dijo la directora mientras me hacían la señal de que caminara por el patio.

El pánico escénico se apoderó de mí, comencé a caminar sin ninguna gracia y a una velocidad que parecía que me urgía ir al baño. Recuerdo haber visto a mi padre desesperado haciéndome señas de que moviera la capa o que fingiera asustar a un juez, pero no lo hice, pasé sin pena ni gloria.

Obviamente no gané el concurso, lo ganó una chica de sexto grado que se inscribió de último minuto. Su disfraz era el uniforme, ¡sí, el uniforme!; solo se abotonó mal la blusa, se puso el suéter como si fuera chaleco de fuerza y se despeinó; pero eso sí, hizo un show que cautivó a los jueces. Al final del concurso un juez se me acercó y me dijo: “si hubieras actuado habrías ganado el concurso, tenías el mejor disfraz”. 🤦🏽‍♂️

La biblia dice que somos la obra maestra de Dios, que Él nos creó en Jesús para que hagamos las cosas buenas que de antemano preparó para nosotros (Efesios 2:10). Sin embargo, nos pasa como a mí en el concurso, tenemos todo para ganar, pero no actuamos. Dios te ha dado habilidades, recursos, dones, y a diferencia de mi madre, Dios no improvisó nada, Él planeó y preparó todo de antemano; ha orquestado las circunstancias correctas para que salgas y hagas el bien.

Hoy te invito a que actúes, barre la banqueta de tu vecino, llama a ese amigo al que necesitas decirle cuán importante es para ti, compra esas flores para tu esposa, llevale un café a tu compañero de oficina, ¿y por qué no?, lánzate a lo grande y ve y abraza a tu suegra. 

Feliz lunes.

Deja un comentario