Otra vez negativa, y así una vez más, la prueba de embarazo terminaba con las ilusiones de Elisabet. Imagino que Zacarías, su marido, la consolaba infundiendole la esperanza de que el siguiente mes sí tendrían el gozo de estar a la espera de un bebé; mientras le pedían a Dios que les diera la bendición de ser padres. Los meses se hicieron años, los años se convirtieron en décadas y lo inminente quedó confirmado, eran viejos y Elisabet era estéril.
Así comienza la historia de Navidad, sí, por más raro que parezca es la historia que viene en la biblia antes de que el ángel Gabriel le notificará a María que sería la madre de Jesús. Y no creas que me adelanté mucho al hablar de Navidad, ayer en el super ví que ya están los adornos. 😁 Pero regresemos a la historia de Elisabet y Zacarías; la biblia los describe así: “Ambos eran rectos e intachables delante de Dios; obedecían todos los mandamientos y preceptos del Señor. Pero no tenían hijos, porque Elisabet era estéril; y los dos eran de edad avanzada.” Lucas 1:6-7 Eran el claro ejemplo de la pregunta que mucha gente se hace, ¿por qué le pasan cosas malas a la gente buena?
En lo que parecía ser un día más de trabajo, Zacarías entró al templo a cumplir sus funciones de sacerdote, cuando de repente se le aparece el ángel Gabriel, Gab para los cuates. 😎 La biblia dice que Zacarías se asustó, nada más no se persignó porque todavía no se usaba, pero seguro que Gab vio que hasta se puso blanco del susto, porque comenzó su mensaje con un -No tengas miedo, Zacarías. Acto seguido, le da el mensaje por el cual se le apareció: -Tu oración ha sido escuchada, tu esposa Elisabet tendrá un hijo.
¿Cómo puedo estar seguro de que esto pasara? Yo ya soy viejo y mi esposa tampoco es joven -Fue la respuesta de Zacarías a Gab. Al parecer Zacarías pensó que la respuesta de Dios a sus oraciones había llegado demasiado tarde, imagínate a una pareja de abuelos en un curso profiláctico, ya no estaban para esos desfiguros. 😂
Pero Dios nunca llega tarde, suena a cliché, pero es muy cierto. Así que puedes tener la certeza de que todas tus oraciones son escuchadas, y en el tiempo que Dios considere indicado, serán respondidas. No puedo garantizarte que será la respuesta que esperas, pero sí será la que necesitas.
Hoy quiero invitarte a que no te rindas, no importa cuán complicada sea la enfermedad, cuán grande sea la deuda, o que tan distanciado estés de ese ser amado; no te dejes vencer por las circunstancias. Mira menos las circunstancias y más al Dios que cumple sus promesas. No dejes de pedirle a Dios por ese milagro que estás esperando; si Elisabet y Zacarías fueron padres tú puedes recibir tu milagro.
Feliz lunes.
p.d. Por favor compártelo con alguien que sepas que no la está pasando bien.
