¿Quién arreglará el techo?

Un buen día Jesús estaba enseñando, y sí, como de costumbre en todos sus eventos, había una gran multitud. El lugar estaba tan abarrotado que era imposible que alguien más pudiera entrar al recinto, era otro sold out. Y como no puede faltar en todo gran evento, llegaron unos fans sin boleto para ver si se podían colar para un Meet & Greet; eran cuatro amigos que llevaban a su cuate para que Jesús lo sanara, solo que al estar paralítico, lo tuvieron que llevar cargando en su camilla.

Ya me imagino a estos amigos gritando el típico “ahí va el golpe” (léase en tono chilango), pero nadie se hizo a un lado, todos querían llegar a Jesús para obtener el milagro que estaban buscando; así que tuvieron que tomar medidas extremas. Seguramente el chistorete, ese que no puede faltar en todo grupo de amigos, dijo en tono de broma: “Hay que bajarlo por el techo”. Pero no contaba con que los otros tres se la creyeron y dijeron: “sí, rompamos el techo y bajamos a Juancho (nombre ficticio para preservar su privacidad) justo en frente de Jesús, así seguro que lo sana”.

Y en menos de lo que canta un gallo, ya habían subido a Juancho al techo y estaban haciendo el agujero por donde lo bajarían; debió ser toda una escena. Cuando por fin logran bajar a Juancho en medio de la multitud y lo colocan frente a Jesús se llevan una sorpresa; la biblia dice: “Al ver la fe de ellos, Jesús dijo: -Amigo, tus pecados quedan perdonadosLucas 5:20. ¿Qué? ¿Tus pecados quedan perdonados? 😧 Imagino que los amigos comenzaron a gritarle: “¡No Jesús, queremos que lo sanes, no que le perdones los pecados!” 😂

¿Qué pasa cuando Dios no responde como tú quieres? ¿Qué pasa cuando pones toda tu fe, empeño, esfuerzo y recursos, pero aún así no tienes la respuesta que esperas? ¿Qué pasa cuando crees que hiciste todo bien, y, sin embargo, las cosas no salen como esperas?

En ese momento donde crees que Dios se equivocó con la respuesta que te dio, o peor aún, cuando sientes que te ignoró y pasó por alto tu esfuerzo y tu fe, es cuando tienes la opción de decidir entre: confiar en que Él es tu Padre amado y sabe lo que te conviene o, frustrarte porque no recibiste lo que querías. ¿Qué harás, confiarás o te frustrarás?

Al final de la historia, además de perdonar los pecados de Juancho, Jesús también lo sanó. Lo que de plano no dice la biblia es quién se hizo cargo de las reparaciones del techo.

Feliz lunes.

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