El Licenciado

¿Qué horas son estas de llegar? Con razón el changarro no progresa -Fue mi comentario irónico con el que recibí un lunes por la mañana a un amigo de la oficina. Su respuesta fue muy clara: “Soy el gerente, y llego cuando tengo que llegar, por eso esta es la mejor empresa del ramo”. Acto seguido, nos reímos y cada quien se puso a trabajar, él en la oficina principal y yo en la oficina de los pasantes, término elegante para describir el rincón de la recepción donde trabajaba. 😂

Momentos después se me acercó la recepcionista y, con mucha intriga y sorpresa por la forma desfachatada en la que me dirigí “al licenciado” -término con el que todos en la oficina se referían a él-, me hizo la siguiente pregunta: ¿Eres familiar del licenciado o por qué le hablas así? Un día de estos te van a correr -me advirtió en tono amigable pero serio. Es mi amigo -le respondí en tono confiado-, por eso le hablo con tanta familiaridad. 😎

Y de esto se trata la navidad, de familiaridad. Y no me refiero necesariamente en la cena familiar con pavo, tamales, bacalao o lo que sea que acostumbres cenar con tu familia, o al intercambio de regalos con los amigos, o a la convivencia en derredor del árbol de navidad. Me refiero a la familiaridad que podemos tener con Dios, porque ese fue el propósito que la navidad tuvo para Jesús, dice la biblia: La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y lo llamarán Emanuel, que significa «Dios con nosotros». Mateo 1:23

La navidad tiene como objetivo restablecer la relación que el ser humano perdió con Dios en el jardín del Edén, esos tiempos en los que Adán y Eva platicaban con Dios cara a cara y gozaban de su presencia, donde había esa familiaridad con Dios y tomaban paseos vespertinos para convivir, para eso creó Dios la navidad.

Dios es soberano, majestuoso, omnipresente, todopoderoso, etc. etc, y nosotros simples mortales, sin embargo, eso no le impidió ser nuestro amigo. Guardadas las debidas proporciones, es como mi relación con “El licenciado”, para el resto de la oficina era el gerente, la autoridad, pero para mí solo era, y sigue siendo, mi amigo.

Te invito a que en esta época tomes el tiempo para cumplir el verdadero objetivo de la navidad, familiarizarte con Dios, que puedas hablar con Él como lo haces con un amigo. No una relación con un ser superior que está a kilómetros de distancia, viéndote desde el cielo esperando a ver cuando la atoras para poder castigarte; sino una relación con un amigo que hizo lo imposible para estar contigo.

Dios cambio la despedida de soltera de María por el baby shower, cambio la noche de bodas de José por nueve mese de celibato, no le importó “arruinar” sus planes con tal de cumplir Su plan, venir a tierra para que pudiésemos decir: “Dios con nosotros”, y mejor aún, “Dios conmigo”.

Feliz lunes.

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