Tarzán y Chita 🐵

Ahí estaba Tarzán, ya harto de hablar con Chita y no tener respuesta. Y no me mal entiendas, Chita era buena onda, jugar con ella estaba de pelos, pero la verdad es que le faltaba algo. Fue en uno de esos momentos de frustración, cuando apareció Jane Porter y cautivó a Tarzán. La vio y su corazón quedó flechado por su belleza, y no era para menos, Jane no necesitaba depilación y tenía más de dos dedos de frente. 😂 Por fin Tarzán conocía lo que era convivir con otro ser humano.

Y no es poca cosa eso de convivir con otro ser humano, seguramente ahora que llevamos ya casi dos años con esto del distanciamiento social te has dado cuenta. No por algo la historia está llena de grandes parejas, ahí tenemos a Batman y Robín, Superman y Lois Lane, bueno, hasta el Llanero Solitario tenía a su amigo Toro. Y ya se que vas a decir que todos esos personajes son ficticios, pero son la representación de la fortaleza que los seres humanos encontramos en las relaciones.

Y todos necesitamos relacionarnos, así fuimos diseñados por Dios, con decirte que la historia de Adán, el primer hombre, se parece mucho a la de Tarzán, pero mejorada. Dios estaba en modo creativo, y llevaba cinco días dando órdenes para que los elementos se alinearan, y el mundo tal como lo conocemos fuera creado. La biblia dice que al final del cada día de la creación Dios se complacía de su obra. Toda la creación de Dios fue buena, sin embargo, el primer “pero” que encontramos en la biblia, fue cuando Adán estaba como Tarzán: solo, en medio de la naturaleza y rodeado de animales a los que señoreaba.

La gran ventaja que tenía Adán es que convivía con Dios; no se podía pedir más. Pero aún así, Dios dijo: “No es bueno que el hombre esté solo. Haré una ayuda ideal para él”. ¿Qué? ¿No es suficiente con tener una relación con Dios y dejar que el mundo ruede? Pues resulta que no, Dios nos creó con la necesidad de relacionarnos, en la biblia encontramos una frase que da la razón perfecta por la que necesitamos estar en comunidad: “El hierro se afila con hierro, y el ser humano aprende de sus semejantes”. 

Así que ahora sabes el porqué tus padres te desesperan tanto, están ahí para enseñarte obediencia, tus hijos están ahí para que practiques paciencia, tu pareja está para enseñarte abnegación, y tu suegra está ahí para…. Sin comentarios.

Hoy te invito a que conectes con alguien, aunque sea de manera virtual, porque Dios dice que no es bueno que estés solo; así que no importa cuanto te desesperen tus familiares o amigos, Dios los tiene ahí y son algo bueno para tu vida.

Feliz lunes.

p.d. Y para que yo no esté solo, por favor dale “seguir” a la página de Facebook de Dios en lunes. 😉

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