Pasta y pizza 🍕

Era tarde y el hambre ya tenía mis tripas en total ebullición, parecía que una pelea de perros se estaba llevando a cabo en mi estómago. Todo comenzó a mejorar cuando escuché a mi esposa decir: “ya está lista la comida, pongan la mesa”. Sus palabras fueron música para mis oídos; era todo un manjar, una rica pasta con pesto de albahaca y tocino, acompañada de una rebanada de pizza de pepperoni. 🤤 Nada saludable, pero me tenía babeando de lo rico que se veía.

Terminamos de poner la mesa, dimos gracias por los alimentos, y cuando me disponía a darle una tremenda mordida a la pizza, de esas que tienes que cuidarte de no llevarte los dedos, escuche la tierna voz de mi hija menor preguntando: -Oye, papá, ¿por qué abandonaste la dieta? 😳 Me quedé frío, que timing tan inapropiado de mi hija para hacer esa pregunta tan incómoda. Es como cuando alguien te pregunta: “¿otros dos? ¡ya llevas 10 tacos!” 😂 Dejé la dieta hace dos años y a mi hija se le ocurre indagar sobre el tema justo cuando me voy a dar un atracón de pasta y pizza. Que maleducada me salió esta niña.

El otro día encontré una situación similar en la biblia, no era exactamente sobre abandonar una dieta sin haber alcanzado el peso óptimo, pero sí sobre dejar una tarea inconclusa. Los judíos habían retornado del exilio en Babilonia con el propósito declarado de reconstruir el templo en Jerusalén, y así lo hicieron… durante solo un mes 😂 (Hasta yo duré más con la dieta). Hubo una etapa en la que dejaron de construir el templo, ¡por más de 10 años! Así que mis dos años de incompatibilidad con la dieta todavía me dan esperanza.

La historia sobre la construcción del templo tiene un final feliz, al recibir un empujoncito de parte de Dios cuando les dijo a los líderes: esfuércense, cobren ánimo y trabajen, porque yo estoy con vosotros, dice Dios. El pueblo cobró ánimo y, en solo cinco años, concluyeron la obra en la que ya llevaban más de 15 años.

No sé cómo vayas con tus propósitos de año nuevo, tal vez todavía estés siendo constante, y si es así te felicito; pero si estás como yo con la dieta, te invito a que tomes el consejo que Dios le dio al pueblo, esfuérzate, cobra ánimo y trabaja, porque Dios está contigo. No claudiques, si tu objetivo es algo que Dios sabe que es bueno para tu vida, seguramente te dará la fuerza que necesitas para continuar.

Feliz lunes.

Deja un comentario