¿Alguna vez has tenido una emergencia? De esas emergencias graves, de esas en las que te preguntas: ¿y ahora quién podrá ayudarnos? Y no, no estamos hablando del chapulín colorado, estamos hablando de esas emergencias donde te preguntas si conoces algún abogado o un médico, el tipo de emergencias donde alguien se puede ir al bote o al hoyo. ¿Viste que sutil selección de palabras? 😂
Pues resulta que el otro día me topé en la biblia con una de esas historias, deja te cuento el chisme. Había un tipo llamado Lázaro, quien un buen día amaneció con un dolorcito, en un principio no parecía nada serio, pero sus hermanas, Marta y María, no quisieron dejarlo pasar, así que lo llevaron al IMSS para que le recetaran su naproxeno y paracetamol. 😂
Se acabó la caja de paracetamol y las cosas no mejoraron mucho, todo lo contrario, el dolor iba en aumento y la fiebre no cedía, sin duda que las cosas se estaban complicando, era momento de tomar medidas extremas, había que utilizar las influencias. Era el momento indicado de mandarle un mensaje a Jesús.
Sí, ese Jesús que convertía el agua en vino, que multiplicaba los panes para alimentar a multidudes, y por supuesto, que sanaba a los enfermos; ese Jesús era su amigo, así que no dudaron en mandarle el siguiente inbox “Señor, tu amigo querido está enfermo.” Esas son influencias y no tonterías, 😎 peeero, hubo un pequeño detalle, al parecer Jesús las dejó en visto, porque dice la biblia: “Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. A pesar de eso, cuando oyó que Lázaro estaba enfermo, se quedó dos días más donde se encontraba.” ¡¿Qué?! ¡¿Qué Jesús no entendió la emergencia?!
Cuando por fin Jesús decidió ir a ver a Lázaro, este ya llevaba 4 días muerto. 😱 Marta, al escuchar que Jesús estaba llegando, salió a su paso, y al encontrarlo, le recibió con la siguiente frase: “Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto”. Momentos después también llegó María, su otra hermana, y le recibió con la misma frase: “Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto”.
Todo indicaba que las influencias no sirvieron para nada, Jesús dejó morir a su hermano. Hay ocasiones en las que podemos identificarnos con Marta y María, confiamos en que Dios nos va ayudar, y resulta que las cosas en lugar de mejorar, empeoran. Pero la historia no terminó ahí, Jesús fue al sepulcro de Lázaro y lo resucitó. Sí, lo resucitó; Jesús nunca llega tarde, solo que nadie entendió que su plan no era sanar a Lázaro, su plan era resucitarlo.
Tal vez hoy estás enfrentando una situación así, tal vez haya algo que ya diste por perdido y pienses que Dios te defraudó; pero te aseguro que no es así. Dios tiene un plan para tu vida, y esa situación que parece perdida puede ser justo lo que Dios necesita para obrar un gran milago. Solo sigue confiando.
Feliz lunes.
