No quiero crecer

¡Papá, me salió sangre! – Fue el grito desesperado de mi hija mientras preparaba sus cosas para ir a la escuela. Y la verdad me espanté un poco, porque, aunque mi hija les echa mucha crema a sus tacos, en esta ocasión su grito fue muy real, había algo que la tenía realmente espantada. Bajé corriendo de mi habitación, y ella salía del baño con sangre en su mano y en su boca; en ese momento me volvió el alma al cuerpo, me di cuenta de que mientras se lavaba los dientes, se le había caído el diente que tenía flojo. 😮‍💨

A mí se me pasó el susto, pero ella seguía en shock, estaba pálida por ver el diente con sangre en su mano, así que corrí y tomé el diente mientras la llevaba de regreso al baño para que se enjuagara. Mientras se enjuagaba, yo trataba de animarla festejando que había dado un paso más en su crecimiento. Por unos momentos eso resultó inútil, pero en cuanto paró el sangrado de su encía las cosas se tranquilizaron.

Espero que nunca se me vuelva a caer un diente – me dijo de manera contundente. No pude más que sonreír ante su comentario, mientras que pensaba: “ay ternurita, te faltan mil”, y es que todavía le queda un largo camino por recorrer, este es el primer diente que muda. 😂

Además de inocente, el comentario de mi hija me pareció incongruente, y es que llevábamos varias semanas lidiando con la misma cantaleta, solo hablaba sobre cuando dinero nos pensaba sacar por su diente. Ah!, porque cabe señalar que ya sabe que el ratón de los dientes no existe, no iba yo a dejar que un animal imaginario se llevara la gloria con mi dinero. Así que ella sabía que lo que más le convenía era negociar con su mamá y conmigo para ver cuál era el mejor precio que podría obtener por su diente. Sin embargo, en cuanto vio correr sangre, decidió que era mejor no volver a mudar un solo diente; 😂 al parecer ella considera que no hay billete que compense el shock.

Después de todo el show me quedé pensando en la escena y me di cuenta de que yo soy igual; en cuanto veo el dolor que implica el crecimiento pido “que no se me vuelva a caer un diente”; porque mantener el statu quo es muy cómodo, pero imposibilita el crecimiento. Aún Jesús, siendo Dios, tuvo que pagar el precio para cumplir con su misión de salvar al mundo, la biblia dice que Jesús soportó la cruz, sin hacer caso de lo vergonzoso de esa muerte, porque sabía que después del sufrimiento tendría gozo y alegría.

La siguiente ocasión que te enfrentes al dilema de crecer o mantener el statu quo, te invito a que corras el riesgo y pagues el precio, porque al igual que Jesús, después del sufrimiento tendrás gozo y alegría.

Feliz lunes.

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