Te voy a contar un chiste que aprendí en la escuela -me dijo toda emocionada mi hija cuando llegué del trabajo. Solo tenía siete años, así que no esperaba un gran chiste, pero estaba en su fase de “quiero ser comediante” e inventaba chistes sin sentido a cada momento, aún así puse toda mi atención, y la mejor cara de “gran expectativa” que pude lograr después de un arduo día de trabajo (amo ese cliché del “arduo día de trabajo”).
Eran dos muchachas, -comenzó con su chiste- una muy guapa y una no tan guapa -con ese comentario obtuvo mi curiosidad, quería saber a donde llegaba el chiste. -Se querían divertir, así que se fueron a una fiesta para adultos. Pfff, estuve a punto de escupir el trago de whisky… perdón, agua, que estaba tomando. 😱 Hija, ¿a qué te refieres con “fiesta para adultos”? -Pregunté a punto del infarto. Pues es una fiesta donde bailan y platican los adultos -me respondió. Ufff, con esa respuesta me volvió el alma al cuerpo.
Después de asimilar el susto, le pedí que continuara con su chiste. Así que prosiguió -Luego llegó un señor e invitó a la muchacha guapa a bailar, y ella respondió -Sí quiero, pero si salgo a bailar, ¿quién sacará a mi amiga? El hombre levantó su mano y gritó: ¡Seguridad! 😄
Ese chiste se convirtió en mi chiste automático, cuando alguien me pregunta por un chiste cuento ese; la razón es simple, fue el primer chiste que me contó mi hija que tuvo sentido y realmente me causó gracia. Tal vez no sea un gran chiste, pero tiene un significado especial para mi, me lo contó mi hija.
Los hijos tienen ese efecto en los padres, cualquier cosa que hacen emociona, recuerdo la emoción de cambiar el primer pañal, o la primera vez que mi hija repitió después de tomar su leche. Y la verdad no es nada excepcional, es lo que hace un bebé, comer y defecar, 😄 pero cuando es tu bebé, es un gran suceso. 😎
Lo mismo pasa con Dios, siente ese mismo orgullo por sus hijos, la biblia dice: “Tú eres mi Hijo muy amado y me das gran gozo”, es Dios Padre hablando de Jesús, pero lo que me llama la atención es que lo dijo cuando Jesús todavía no hacía ningún milagro y obviamente todavía no moría, ni resucitaba para salvarnos; así que lo puedo comparar a ese orgullo que siente un padre por un bebé. Ese orgullo que se siente por el simple hecho de que es tu hijo.
Hoy quiero invitarte a que tomes conciencia de que Dios está orgulloso de ti; no hay nada que puedas hacer para impresionarlo o ganar su aprobación. Tal vez tus proyectos estén fallando, o sientas que no has hecho algo excepcional, pero la fe no funciona así, la fe nos enseña que, el solo hecho de ser su hij@, es suficiente para que Él esté orgulloso de nosotros.
Feliz lunes.

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