Vaya fin de semana, hubo accidentes viales, sustos con la mascota, asuntos laborales, y hasta el fallecimiento de una conocida; solo faltó un correo del SAT informándome de una auditoria o una llamada confirmando mi cita con el proctólogo. 😂 Ya hablando en serio, para el sábado a las 9:00 a.m. ya no sentía lo duro sino lo tupido, literal hasta miedo tenía de salir a la calle, no fuera a ser que algo malo pasara. Me veía tan mal que mi esposa y mis hijas me dieron un abrazo grupal antes de que me pusiera a llorar tirado en el piso en posición fetal. Bueno, no es para tanto, pero si has leído algunos posts ya sabes que me gusta el drama; pero en esta ocasión no estoy exagerando, sentía que la vida se me venía encima.
Después del abrazo grupal que detuvo mi desplome, tuve una idea, me llegó un momento eureka, se me prendió el foco, una genialidad llegó a mi mente, me dije a mi mismo: “Mi mismo, pues pídele a Dios que te ayude”. 😃 Lo sé, lo sé, no suena a una idea radical, pero lo radical para mí fue lo que le pedí a Dios, fue algo muy sencillo, solo fue una simple frase, “dame gracia para salir de este día”, casi me sentí como los Tigres del Norte, un día a la vez. 🤣 Pero en ese momento algo pasó, después de sentirme tan abrumado por la vida, tuve paz.
Dos horas después las cosas estaban mejor, hubo un par de buenas noticias que mejoraron mi perspectiva de la vida, y recordé una parte de la biblia que ya sabía, pero nunca había puesto en práctica, Jesús les dijo a sus seguidores: “No se preocupen por lo que pasará mañana. Ya tendrán tiempo para eso. Recuerden que ya tenemos bastante con los problemas de cada día.”
Hoy desperté empoderado, con la certeza de que ya tenía la receta para sobrevivir, pedir gracia para el día; así que eso hice y salí de casa listo para triunfar. Tristemente no me duró mucho el gusto, la vida se me volvió a venir encima; 😅 la fisioterapia no salió bien, la reparación del auto saldrá más cara de lo pensado, una querida tía está delicada de salud, etc, etc. A pesar de eso las cosas fueron diferentes, no me sentí desolado, por el contrario, hoy he tenido la confianza de que Dios me dará la gracia para sobrevivirle a este lunes.
Si estás pasando por un mal día, o mala semana, o mal mes, o mala temporada, te comparto ese consejo que a mí me funcionó, solo pide gracia para el día de hoy; mañana traerá sus problemas, pero tenemos la confianza que Dios traerá la salida.
Feliz lunes.
