Ataque de tos 😮‍💨

¡Ejem! ¡ejem! —Carraspeaba Marta desde la cocina tratando de llamar la atención de María, su esclava… perdón, su hermana menor—, y no era para menos, ya que estaba hasta las greñas de trabajo preparando la comida para las visitas, y aunque se tratara de Jesús y sus discípulos, el trabajo en la cocina no tenía nada de supernatural o espiritual, seguía siendo una friega. Pero María ni por enterada se daba, ella seguía sentada en la sala escuchando a Jesús.

Clarito me puedo imaginar el carraspeo escalando a una tos ya muy descarada, así como cuando eras niño y tu mamá tosía para que dejaras de decir tonterías en la reunión familiar; según me contó el primo de un amigo. A pesar de lo que ya parecía una tos de perro, María seguía sin darse por aludida, y hasta me imagino que con todo desparpajo salió con su consejo de “toma agua Marta, no dejas oir”. 😁

Marta, al no poder llamar la atención de María con su carraspeo y su tos, llevó las cosas a otro nivel; pasó al nivel “esposa enojada”, los hombres casados me van a entender, es cuando estás liberando estrés mediante una sesión de terapia contemplativa, entiéndase, viendo el futbol, y tu esposa te interrumpe desde la cocina golpeando las cazuelas cada vez más fuerte para llamar tu atención.

Pero María era peor que un marido viendo un partido de México en el mundial, ninguna indirecta la inmutó. Eso llevó a Marta al límite de su desesperación, no le quedó más remedio que tomar la única opción lógica, regañar a Jesús por no regañar a María. 😂 Su desesperación fue tal que no pudo más que ir con Jesús y decirle: —Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sirviendo sola? ¡Dile que me ayude! ¡¿Qué!? ¡¿Marta regañando a Jesús?! 🤯 Pues sí, según la biografía autorizada de Jesús, así fue.

Y antes de que nos organicemos para linchar a Marta, vamos a detenernos un momento a pensar un poquito en nuestras actitudes. Porque me resultó algo familiar eso de ir con Dios a pedirle que cambie a alguien, solo porque ese alguien no se ajusta a las cosas que yo quiero, o espero que haga, y aquí y en china, eso se llama manipulación. Qué irónico, hago lo mismo que Marta, me acerco a Jesús para pedirle que por favor regañe a los que no hacen lo que yo quiero. Pero seguro que eres una mejor persona y a ti no te pasa.

¿Qué hubiese pasado si, en lugar de regañar a Jesús, Marta le hubiese pedido ayuda? Algo así como: “Oye Jesús, ¿no tienes ganas de multiplicar unos panes y unos peces? es que yo también quiero escuchar la plática y no quiero hacer de cenar”. Tal vez Jesús habría multiplicado la comida, o hecho que apareciera una pizza de pepperoni, o sushi, y obviamente también habría transformado el agua en vino.

Creo que la próxima vez que me tope con una María desesperante, en lugar de hacer la oración de: “por favor, Dios, ilumínala o la elimínala, pero hazlo ya”, mejor le pediré lo que sea que necesite en ese momento; así tendré la oportunidad de ver un milagro en lugar de un regaño.

Feliz lunes.

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