Cuarentena 😷

¿Recuerdas cómo te veía la gente en abril de 2020 si por azares del destino algo te provocaba un poco de tos? No importaba que estuvieras sano, una simple tos era suficiente para que al menos te llevaras un par de miradas despectivas; incluso, hubo casos donde se llegaron a dar agresiones por este tipo de malentendidos. Esa pequeña carraspera era motivo suficiente para ganarse la animadversión de quienes estuvieran en tu derredor. No había sana distancia suficiente para evitar eso, en cuanto tosías quedabas aislado.

Eso del distanciamiento social por cuestiones de salubridad no es nuevo, la ley del pueblo judío ya contemplaba estos casos, y no por COVID-19, el caldo de murciélago todavía no era tan popular, sino por la lepra. Había un protocolo claro al respecto, una vez que la lepra era diagnosticada, el enfermo era considerado impuro, acto seguido, debía rasgar su ropa y andar despeinado. Ya sé, más que una medida de salubridad parece la descripción de un milenial cualquiera. 😁 Sin embargo, el look no era el mayor inconveniente, el problema real es que tenía que vivir fuera de la comunidad, y cuando alguien se acercara debía gritar “¡Soy impuro! ¡Soy impuro!” La enfermedad lo llevaba a un aislamiento total. Ahí no era #quedateencasa, sino #quedateSINcasa

Un buen día, un leproso se acercó a Jesús, pero este leproso, en lugar de gritar “¡Soy impuro!” y alejarse de Jesús, corrió hacia él, se postró rostro en tierra frente a Jesús y le suplicó: —Señor, si quieres, puedes limpiarme. Jesús, en lugar de sacar su cubrebocas y tomar sana distancia, extendió su mano y tocó al hombre. Me imagino a los discípulos gritándole a Jesús: —¡No lo toques, te vas a contagiar! ¿por qué lo tocas? Estoy seguro de que Judas sí sacó su cubrebocas y su gel antibacterial.

Esto me llevó a preguntarme: ¿qué onda con Jesús? Que afán de hacer cosas raras, ¿por qué no simplemente le dijo “queda sano” y, una vez sano, ahora sí abrazarlo? ¿Por qué tocarlo mientras estaba enfermo?

Hace unos días escuché una teoría que ofrecía una respuesta que me gustó mucho, un predicador dijo que Jesús tocó al leproso porque lo primero que quiso hacer fue sanar su alma. Quiso sanarlo de las heridas que el aislamiento y el rechazo le habían causado, quiso mostrarle amor y compasión antes de darle su sanidad física.

Mi entorno, y supongo que también el tuyo, se vio completamente trastornado por la pandemia que enfrentamos, ha sido una temporada de pérdidas, una temporada donde el aislamiento y las pérdidas han hecho evidente la necesidad de amor y compasión. 

No creo en las coincidencias, y definitivamente no llegaste hasta el final de este post por coincidencia o porque sea una joya literaria, sino porque creo con todo mi corazón, que Dios quiere tocarte y así mostrarte su amor y compasión, para que puedas salir y hacer lo mismo. Te invito a que salgas y repartas abrazos y palabras de aliento, no sabes a quien podrás sanar con ese simple detalle.

Feliz lunes.

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