2023, ahí te voy 😎

Después de mi gran sorpresa al caer en cuenta de que Dios tenía su desorden por aquellos días de la creación, me quedé clavado con el tema y seguí leyendo esa historia. Creo que el tema captó mi interés debido a la fecha, ya que a principio de año hay mucho enfoque en iniciar ciclos, establecer metas y todas esas cosas que hace la gente que se siente productiva, aunque debo reconocer que ese no es mi caso; en lo particular, mi principal emoción de inicio de año es evitar que me toque el monito de la rosca. 😅

Pero regresando al tema de los nuevos comienzos, definitivamente ver la forma en que Dios lo hace, es la mejor opción. No hay libro de autoayuda, planeación estratégica, o liderazgo que lo supere, y no tengo nada contra la idea de ser autodidacta o querer superarse, todo lo contrario, soy fan de comprar libros, aunque rara vez los lea. Más allá de eso, tengo claro que el mejor ejemplo siempre lo encontramos en la forma en la que Dios hace las cosas.

Y este caso no fue la excepción, cuando Dios creó al hombre sí le dio un plan de acción e instrucciones claras y precisas, casi una sesión de planeación por objetivos para cada trimestre. 😄 Fuera de toda broma, sí fue así, cito textual las siguientes tareas que le asignó: Sean fructíferos y multiplíquense; llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar y a las aves del cielo, y a todos los animales que se arrastran por el suelo. Fue una planeación por objetivos para poblar y conquistar la tierra; la envidia de cualquier egresado de un MBA.

Así es que todos aquellos que se enfocan la planeación y establecimiento de metas van en la dirección correcta. Sin embargo, encontré un punto muy importante que Dios hizo antes de mandar al hombre a salir empoderado (tipo mujer Banorte) y conquistar la tierra, el primer paso fue darle aliento de vida. Literal, lo primero que Dios quiso que el hombre hiciera fue respirar. Espera, espera, no te vayas, no es una idea tan tonta; obviamente que lo primero que hacemos todos es respirar, pero aquí estamos hablado de que Dios sopló sobre el hombre para que fuese hecho semejante a Dios.

Con el primer respiro, el hombre recibió del Espíritu de Dios, y si lo ponemos en perspectiva, creo que ese es el primer paso a seguir para concretar todas las metas y planes que nos proponemos. Fue después que Dios le dio aliento de vida al hombre, que entonces le dio instrucciones; creo que ahí es donde nosotros nos equivocamos, primero establecemos planes y luego le pedimos a Dios que nos ayude a cumplirlos, cuando debiese ser a la inversa, primero buscar a Dios y luego pedirle que Él nos dé los planes que sabe que nos convienen.

Este inicio de año quiero invitarte a que, antes de que salgas a perseguir tus metas, primero tomes un respiro y le pidas Dios de su guía.

Feliz lunes.

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