¡Estoy volando! 🦸🏻‍♂️

¿Alguna vez has dudado de la existencia de la fuerza de gravedad? Yo sí. Cuando era niño tuve un momento en el que mi autoestima se las arregló para hacerle creer a mi ingenuo cerebro que, si corría lo suficientemente rápido, podría volar y atravesar el charco que la lluvia había formado entre la calle y la banqueta de mi casa. 

El origen de semejante disparate fueron unos tenis nuevos, mis primeros “tenis de marca”, eran de esos de la palomita. Y ahí me tienes, embriagado de poder gracias a una autoestima que me hacía creer que saltaba igual o más que un competidor olímpico, o que un basquetbolista profesional; en mi mente infantil me veía casi tan veloz y ágil como el correcaminos de las caricaturas.

Y ni tardo ni perezoso, tomé distancia para inciar la carrera que me haría volar sobre el charco, fue un momento épico, la adrenalina hizo que viera todo en cámara lenta. Corrí hacia el charco y mientras me elevaba casi podía escuchar la canción de “I believe I can fly”, me sentía Michael Jordan. Sin embargo, el resultado sí fue digno de una caricatura, pero en lugar de ser el superhéroe volador, o el correcaminos, termine siendo el coyote y mis tenis salieron marca “Acme”. 😂

El desastre fue total, la gravedad hizo su trabajo y no hubo tenis que me hicieran vencerla. Recordando esa triste experiencia me di cuenta de que Dios es como la gravedad, no importa si crees o no crees en Él, de igual forma ejerce su influencia sobre tu vida; tus gustos o creencias son irrelevantes, desde la invisibilidad, Dios es Dios, y al igual que la gravedad, es implacable.

La gran mayoría de nuestros problemas en la vida son el resultado de creer que, con nuestros tenis nuevos, y por tenis nuevos entiéndase dinero, posición social, títulos académicos, influencia en redes sociales, etc, seremos capaces de desafiar y vencer la gravedad; pero desafortunadamente para nosotros no es así, la gravedad siempre hace su trabajo.

Hoy te invito a que, antes de hacer planes para volar con tus tenis nuevos, primero consultes a Dios y te pongas de acuerdo sobre qué es lo mejor que Él tiene planeado para tu vida. Eso evitará que termines en medio de un charco con tus tenis empapados y llenos de lodo. 😉

Feliz lunes.

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