Perdimos 😢

¿Ya se terminó el partido? ¿Tan rápido? Si esas cosas duran todo el día. —Me preguntó mi esposa con un tono de sorpresa, y es que durante toda la semana estuve negociando, palabra elegante para no decir “rogando”, 😁 que me dieran libre la tarde del domingo, ya que mi equipo favorito de futbol americano se jugaba el pase para el Super Bowl.

Ya no tiene caso verlo —le dije con un tono triste y desolado—, le pegaron al mariscal de campo y salió lesionado. Pues que metan a otro jugador, hay un montón de jugadores parados al lado del campo que no están haciendo nada —argumentó mi esposa en un tono condescendiente que casi hizo que me hirviera la sangre. 😠

Yo casi con la lagrimita escurriendo y ella con sus comentarios que nada que ver, estuve a punto de voltear y decir tooodo lo que pensaba, peeeero, me contuve, recordé las palabras de Jesús de que cuando alguien te ofendía había que poner la otra mejilla, eso, y que tampoco quería dormir en el sillón, 😂 así que hice gala de toda la calma que me quedaba y le platiqué lo importante que es un mariscal de campo.

Mira mi amor, el mariscal de campo es el jugador principal de la ofensiva del equipo, es el que les entrega la pelota a los corredores, lanza los pases y, antes de cada jugada, le dice al equipo que jugada de las que entrenaron en la semana es la que van a realizar. El equipo puede tener grandes corredores, muy buenos receptores, y una muy buena defensiva, pero, si no tiene un buen mariscal de campo es casi imposible que gane.

Después de diez minutos de mi larga y aburrida explicación, me interrumpió y con toda calma me dijo: ya no sigas, ya entendí, no tener mariscal de campo es como no tener a Dios en tu vida. Pfff, 🤯 su comentario me voló la tapa de los sesos.

Esa analogía me pareció muy atinada, porque en la vida puedes tenerlo todo: una gran familia, una gran formación académica, ser muy inteligente, contar con recursos económicos, ser parte de un gran círculo social, ser casi tan guapo como yo, 😎 y aun así, si no tienes a Dios, es imposible que ganes el campeonato.

Que no te pase lo que le ocurrió a mi equipo, que se quedó sin mariscal de campo y perdió el partido; por favor asegúrate de incluir a Dios en tu equipo, y no solo de incluirlo, sino de dejarlo ser el jugador estrella que marcará la diferencia en cualquier situación.

Feliz lunes.

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