Hay días en los que mi cabeza decide que solo cumplirá con las funciones fisiológicas básicas para mi supervivencia. Son esos días en los que lo único que puedo esperar es el cumplimiento de las cuestiones monótonas del trabajo y las labores del hogar. Días grises en los que Charly, nombre de mi única neurona activa, decide estar en huelga por sentirse abrumada por las cosas que ocurren en mi derredor. Hoy es un día de esos.
Y no es flojera de lunes, o cansancio acumulado por el fin de semana del super bowl; es un letargo producto de una sobrecarga de ideas que Charly ha estado procesando; cuestiones como tratar de definir el propósito de la vida, o evaluar si valen la pena las cosas en las que estoy invirtiendo mi tiempo; ese tipo de preguntas que te llegan a la cabeza cuando escuchas que alguien cercano ha muerto.
Y es que el viernes por la noche me enteré del fallecimiento de un amigo. Un gran tipo, derrochaba carisma e inteligencia, era alguien que tenía todos los argumentos para sentirse importante, pero en lugar de eso, siempre te hacía sentir importante; era alguien que inspiraba a quienes teníamos el gusto de estar cerca de él, y también tenía la capacidad de mostrarte tus errores sin hacerte sentir menos. Más de una vez me dijo lo simple que había sido el post de la semana. 🙂
Podría intentar escribir sobre sus cualidades y logros, pero no tengo la capacidad literaria para escribir algo que le haga justicia, y no quiero demeritar su imagen con mi pobre intento de homenaje. Así que solo me limitaré a decir que ha sido una de las mejores personas con quienes he tenido el privilegio de convivir.
La noticia de su fallecimiento me tomó por sorpresa, y la verdad, mi primera reacción fue de incredulidad. No era posible que hubiese fallecido, si según yo acababa de recibir un mensaje de su parte deseándome buenas noches, porque era ese tipo de amigo que tiene la educación de enviar mensajes de buenos días y buenas noches todos los días. Para mi sorpresa, el último mensaje que había recibido no fue ese viernes, había sido el lunes pasado. Dejé transcurrir toda una semana sin saludar ☹️
Quisiera tener un mensaje más positivo y menos cliché, pero Charly no coopera, así que solo me limitaré a recordarte el consejo que ya todos sabemos, pero muchas veces olvidamos, cuida tus relaciones importantes. Manda ese mensaje, haz esa llamada, tómate ese café, envía esas flores. No dejes pasar el tiempo, porque cuando menos lo esperas ya es demasiado tarde.
Feliz lunes.
p.d. Extrañaré tus críticas a este blog.
