Oye papá, ¿tú sabes qué es la fe? —me preguntó mi hija menor. Al escuchar su pregunta me sentí feliz, y la razón de mi felicidad no fue que mi hija tuviese inquietudes por cuestiones tan trascendentales como la fe, sino porque pensé que ahora sí tenía la respuesta correcta a su pregunta. 😁 Y es que hace justo hace unos días escuché en una aburrida, perdón, entretenida reunión de la Iglesia la definición de fe en la Biblia, así que esto era pan comido, era como tener las respuestas del examen antes de presentarlo.
Con toda la falsa humildad que pude reunir en ese momento, me dispuse a leer la parte de la Biblia que mencionaron en la Iglesia. “La fe es tener confianza en lo que esperamos, es tener certeza de lo que no vemos”. En ese momento me quedé observando a mi hija esperando su reacción, para mi sorpresa, su rostro no reflejaba el asombro que yo estaba esperando, por el contrario, había más confusión que cuando comenzamos nuestra plática.
¿Entendiste lo que es la fe? No —me respondió con todo desparpajo—, tampoco entendí que es certeza, mejor ponme un ejemplo. 😨 Me quedé frío, mi hija esperaba que le explicara con plastilina un concepto que durante siglos ha sido continuo objeto de estudio por muchos teólogos. Así que, me armé de valor e hice lo que todo padre que se respeta debe hacer, le pregunté a chatGPT. 😂
Obviamente chatGPT salió con una respuesta mucho más complicada que la de la Biblia. Sin embargo, gracias a Dios en ese momento recordé una anécdota que ejemplifica la fe de una manera muy clara.
En 1859, un equilibrista francés llamado Charles Blondin intentó cruzar las cataratas del Niágara caminando sobre la cuerda floja. Su intentó fue un éxito, la multitud que se reunió para ver la hazaña lo vitoreaba al ver su gran logro. Cuenta la leyenda que Blondin le preguntó a la multitud si creían que podría hacerlo nuevamente, y la multitud rugió en apoyo, así que lo hizo nuevamente.
Al llegar al siguiente lado, la multitud seguía vitoreando a Blondin, pero ahora Blondin cambió la pregunta, en lugar de preguntar si creían que podría cruzar nuevamente, preguntó si creían que podía cruzar cargando a una persona en su espalda. La multitud emocionada gritó que sí creían. Sin embargo, cuando Blondin preguntó quién subiría a su espalda, nadie se ofreció. Pero hubo alguien que sí se atrevió, su amigo y agente, Harry Colcord, él sí tuvo el valor de subirse a la espalda de Blondin y cruzar las cataratas de Niágara en su espalda.
Ya entendí que es fe, es no tener miedo de poner tu vida en las manos de Dios —dijo mi hija, ahora sí con cara de tranquilidad por haber comprendido el concepto. Me gustó tanto su frase que la copié, tener fe en Dios es no tener miedo de poner tu vida en sus manos.
Me dí cuenta que muchas veces confundimos admiración a Dios, con fe en Dios, solo admiramos sus proezas, somos fans pero no creyentes. Y con todo el morbo del mundo tengo que preguntarte, ¿eres fan o creyente?
Feliz lunes.
