La fiesta de Panchito 🎉

Papá, ¿vamos a ir a la fiesta de Panchito? ¿Qué, cuál fiesta? —respondí con cara de “quiero ver la carrera de la Fórmula 1”. La fiesta de Panchito —dijo mi hija con ese tonito de voz inocente que usa cuando quiere convencerme—, es su cumpleaños y habrá fiesta el sábado a las 5:00 p.m., va a haber brincolines y también pinta caritas. Ah, esa fiesta, sí, sí vamos a ir —respondí aliviado al saber que no interfería con mis planes de ver la carrera de Fórmula 1. 😮‍💨

Media hora después escuché nuevamente la pregunta, ¿vamos a ir a la fiesta de Panchito? Sí, hace rato te dije que sí íbamos a ir —le respondí a mi hija con un tono más serio. Supongo que la emoción por la fiesta era mucha y por eso quiso asegurarse de que sí íbamos a ir. A pesar de haberle asegurado un par de veces a mi hija que iríamos a la fiesta de Panchito, tuvo la necesidad de acercarse una vez más a preguntarme, ¿vamos a ir a la fiesta de Panchito? 

La pregunta de mi hija me hizo pensar que no creía en mí, estuve a punto de preguntarle por qué no me creía, y en ese momento recordé una historia de la Biblia, es de un tal Gedeón, y no, no me estoy inventando el nombre, así de creativos se pusieron sus padres en el registro civil. Resulta que el pueblo de Israel estaba bajo la opresión de los Madianitas, una de esas historias en las que una nación oprime a otra para obtener su riqueza, ya sabes, esas cosas de la antigüedad que gracias a Dios ya no pasan. 😁

Resulta que Dios le dijo a Gedeón que él sería quien libraría al pueblo de Israel de sus opresores, literal le estaban ofreciendo el papel de Hidalgo en la historia de independencia. Pero Gedeón no se la creyó, así que le pidió una prueba a Dios, le dijo que dejaría su cobijita en la pradera y que, si era cierto, la cobijita amanecería mojada por el rocío y toda la pradera estaría seca. ¡Tómala barbón! al otro día la cobijita estaba mojada y la pradera seca. 🤯

Pero Gedeón sacó el niño que todos llevamos dentro y le dijo a Dios, bueno, ahora que sea al revés, la pradera mojada y mi cobijita seca. Y Dios, en lugar de destruirlo con un rayo por incrédulo, le siguió el juego y lo hizo así. Para no hacer la historia larga, Gedeón todavía tuvo más confirmaciones de que Dios lo estaba enviando para liberar a su pueblo y a final de cuentas así pasó.

Al recordar esto me di cuenta de la paciencia que Dios me tiene, y cómo es que no se molesta cuando no tengo la fe suficiente y le pido que me confirme lo que él dice que hará. Tal vez hoy te encuentres dudando o esperando una confirmación de algo que le pediste a Dios, tal vez estás preguntando por enésima vez si iremos a la fiesta de Panchito; si ese es el caso, no te sientas mal, Dios no se enoja o lo toma personal, por el contrario, con todo su amor y paciencia te dice, “sí, sí vamos a ir a la fiesta de Panchito”. 

Puedes preguntar las veces que lo necesites, al final te darás cuenta de que Dios hará lo que dijo que haría.

Feliz lunes.

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