Lentes de sol 🕶

¿Me compras estos lentes? Ándale, quiero otros lentes de sol. —le dijo mi hija menor a mi esposa mientras sostenía unos lentes de sol, que dicho sea de paso, estaban muy bonitos, porque sea lo de cada quien, la niña tiene muy buenos gustos. Obviamente esa cualidad se la sacó a su mamá. 😎

Estuve a punto de entrometerme a la conversación para simplemente decirle que no, que usara los que tiene en casa, porque la verdad mi pequeña tiene una afición por comprar cosas que luego no utiliza; pero en ese momento, Chaly, mi única neurona activa, me recordó que la mejor forma de comunicarse con los niños es hacer preguntas y no comenzar con juicios desinformados.

Así que con toda calma, pero en un tono medio acusador, le pregunté, ¿y por qué no usas los que tienes en casa? Pues porque ya no tengo, ya estaban todos rayados y nos deshicimos de ellos —me respondió con toda claridad. En ese instante todo el panorama cambió, los lentes pasaron de ser un capricho a una necesidad.

Eso me hizo pensar en las ocasiones que Dios no responde a lo que yo le pido, y dándole vueltas al tema ví una parte de la Biblia que dice: “Y cuando le piden a Dios no reciben nada porque la razón por la que piden es mala, para poder gastar en sus propios placeres”. Pff, con razón Dios no me da mi Mini Cooper, nada más lo quiero para presumir. 😁

Y ya entrado en el tema ví la historia del rey Salomón, el hombre más sabio que ha existido. Lo que me sorprende de su historia es que un buen día Dios se le apareció y le dijo que le pidiera lo que quisiera, que él se lo concedería. Casi casi como si fuera la historia de Aladino y la lámpara maravillosa. ¿Imaginas ese momento? Si estuvieras ante esa oportunidad, ¿qué hubieses pedido? ¿La paz mundial? ¿La cura para el cáncer? ¿que no hubiese suegras? 😂

Pues Salomón no pidió nada de eso, de hecho, pidió algo totalmente extraño, pidió discernimiento para gobernar al pueblo, y para distinguir entre lo bueno y lo malo. ¡¿Qué?! 😳 ¿En serio desperdició su deseo en eso? Eso no es lo más sorprendente, lo que me dejó boquiabierto fue que a Dios le agradó que Salomón hubiera hecho esa petición, y hasta le dijo: Como has pedido esto, y no larga vida ni riquezas para ti, voy a concederte lo que has pedido. Te daré un corazón sabio y prudente, como nadie antes de ti lo ha tenido ni lo tendrá después.

Y la cosa no quedó ahí, porque Salomón, además de recibir lo que pidió, también recibió lo que no pidió, 🤯 Dios le dijo: aunque no me lo has pedido, te daré tantas riquezas y esplendor que en toda tu vida ningún rey podrá compararse contigo.

Hoy te invito a que antes de que llegues con Dios a presentar tu lista de deseos, mejor le preguntes: ¿qué es lo que te gustaría que te pidiera? De esa forma sabrás que recibirás lo que estás pidiendo, y hasta lo que no estás pidiendo.

Feliz lunes.

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