Sin palabras

Hoy no hay una historia de la biblia, o alguna anécdota divertida con mis hijas, hoy quisiera platicarte algo que ocurrió la semana pasada. El domingo fui a la iglesia, y hubo un orador que nos visitó de otro país y habló sobre la voluntad de Dios, la plática estuvo bien, pero hasta ahí, la verdad no hubo algo que me volara la cabeza. Ahora que lo escribo me doy cuenta de que se lee muy hereje, pero qué le vamos a hacer, así fueron las cosas. Y siendo honestos, si vas a la iglesia me atrevo a decir que alguna vez hasta te ha pasado algo así.

Te cuento eso porque el lunes, cuando estaba pensando sobre qué escribir, mi hija pequeña, quien obviamente había ido a la iglesia conmigo, me dijo: “pues escribe de lo que hablaron en la iglesia, escribe de la voluntad de Dios”.  Su recomendación no me emocionó en lo más mínimo, ya que como lo comenté hace un momento, la plática no me había fascinado, así que deseché su sugerencia y seguí buscando un tema para escribir. Pero el día transcurría y la verdad no llegaba a ninguna idea, el único pensamiento recurrente era la recomendación de mi hija.

El día transcurría y la presión por escribir algo aumentaba, eso me hizo considerar el tema de la voluntad de Dios. Comencé a pensar cómo escribir sobre un tema que no me había gustado, y en eso se me vino a la cabeza la situación de la pregunta de mi hija sobre los niños con cáncer, por fin había encontrado la anécdota que me permitía hablar sobre la voluntad perfecta de Dios.

Me dispuse a escribir, pero la verdad la cosa no fluía, sin embargo, por fin acabé. Pasé el post a la editora en jefe, a.k.a. mi esposa, y su rostro lo dijo todo, era un post más desangelado que de costumbre, mi bloqueo era evidente, y para no hacer la historia larga, dejémoslo en que ella terminó salvando el día y escribió el final del post.

Publiqué el post y en un par de horas me llevé una sorpresa que me dejó frío, una conocida me escribió y me dijo: “Es la respuesta que necesitaba en este momento… mi pequeño acaba de fallecer hace unos días”. Cuando leí su mensaje ni siquiera supe cómo reaccionar, estaba impactado, no pude más que decirle que estaría en mis oraciones.

En transcurso de la semana he pensado en el gran amor de Dios, para esta persona, y no lo digo porque el post de un mal blog hubiese sido la respuesta, para nada; lo que veo es la cantidad de circunstancias que Dios usó para hacerle llegar la respuesta que ella estaba necesitando. No cabe duda de que Dios siempre está en control de todas las cosas, sabe lo que necesitamos y, de una forma u otra, nos muestra su amor, aún en medio de las situaciones más complejas de la vida.

Feliz lunes.

Deja un comentario