¿Te ha pasado que despiertas y estás todo modorro y confundido? De esas mañanas en que abres los ojos y no sabes qué día es, cuando piensas que es domingo, pero unos segundos después te das cuenta de que es lunes y no escuchaste la alarma, es horrible ¿cierto? Pues así fue el inicio del día para Pancracia.
En cuanto reaccionó le dio un codazo a Pancracio, porque obviamente una Pancracia debe casarse con un Pancracio, y se puso de pie con un movimiento nivel Wonder Woman. El problema fue que, por lo rápido de su movimiento, terminó golpeándose el dedo pequeño del pie contra la base de la cama; santo madrazo le hizo recitar el Padre Nuestro de un solo respiro. 🤣
Entre prisas e improperios bajaron todos a desayunar. Mamá, la leche sabe chistoso, creo que ya está echada a perder, nos va a hacer daño —dijo el hijo mayor mientras comía su cereal. No pasa nada, es como si fuera Yakult —respondió Pancracia. Momentos más tarde, después de una mañana de perros, Pacracia y familia salieron rumbo a la escuela y los trabajos.
Las cosas no mejoraron, después de dejar a los hijos en la escuela, Pancracia se topó con un embotellamiento, y en ese instante tuvo una brillante idea, dejar que el GPS le marcase una ruta más rápida. Dio vuelta en la siguiente esquina, y voilá, en un santiamén estaba en una calle libre de tráfico, las cosas parecían mejorar, cuando de repente, ¡¡¡pum!!!, un mega bache, de esos que hacen que te pegues con el techo del auto.
Inmediatamente Pancracia se orilló para revisar la llanta, bajó del auto, y afortunadamente la llanta y el rin estaban enteros, sin tiempo que perder volvió para subir al auto, pero, oh sorpresa, la puerta se había cerrado, el auto encendido, con las llaves y el celular dentro del vehículo. No había manera de llamar para pedir ayuda, y la ventaja de que fuera una calle poco transitada se transformó en un gran problema, pues no había quien la auxiliara.
En medio de su desesperación Pancracia le pidió a Dios que le enviara ayuda, y tres minutos después apareció un motociclista, barbudo, llenó de tatuajes y piercings. ¿En serio Dios? —pensó Pancracia—, ¿también me van a robar? 🤦🏽♀️ El hombre bajó de la moto y ofreció su ayuda, en dos segundos abrió el vehículo. Pancracia le agradeció y le dijo cuán amable era, a lo que él respondió con una voz aguardentosa, —no soy un hombre amable, estuve en prisión dos años por robo de autos, acabo de salir hace una hora. Pancracia lo abrazó y dijo: “Gracias Dios por enviarme un profesional”. 😂
No cabe duda de que todas las cosas Dios las usa para bien, recuerda que a veces la bendición de Dios viene en la presentación que menos imaginas. 😎
Feliz lunes.
