Corazón partío 💔

25 millones de discos vendidos.

13 giras mundiales.

24 Grammys Latinos.

4 Grammys estadounidenses.

Disco más vendido en la historia de España.

Estrella en el paseo de la fama de Hollywood.

30 años de carrera artística.

Definitivamente una carrera así describe a alguien que ha llegado a la cima, y se ha mantenido ahí; sin embargo, a pesar de todos estos logros, Alejandro Sanz escribió:

“No estoy bien. No sé si esto sirve de algo, pero quiero decirlo. Estoy triste y cansado. Por si alguien más cree que hay que ser siempre una brisa de mar o un fuego artificial en una noche de verano. Estoy trabajando para que se me pase… llegaré a los escenarios y algo dentro me dirá qué hacer. Pero a veces no quiero ni estar. Literalmente. Solo por ser sincero. Por no entrar al ruido inútil. Sé que hay gente que se siente así. Si te sirve, yo me siento igual”.

Twitter – Alejandro Sanz

Y no menciono esto con el afán de criticar, o para escribir los clichés de que la fama y el dinero no lo son todo; por el contrario, lo escribo porque es loable que alguien con una audiencia tan grande se atreva a ser vulnerable y tenga la libertad de expresar sus sentimientos. Se requiere valor para decir “me siento mal”.

Demostrar debilidad y vulnerabilidad es contracultural, porque nuestra sociedad premia al fuerte, al ganador, al exitoso, y no al débil o al que se siente decaído. Pero creo que expresar nuestras debilidades es el primer paso para salir adelante, porque tener el valor de reconocerlo abre la puerta a la ayuda de quienes nos rodean. Aún Jesús se sintió así, y tuvo el valor de expresarlo: ¡Mi tristeza es tan grande que me siento morir! Quédense aquí, manténganse despiertos conmigo.

Estamos hablando de Jesús, el Hijo de Dios, alguien perfecto y, aun así, se sintió triste, y lo mejor, lo expresó y pidió ayuda a sus discípulos. Les pidió que se quedaran a acompañarlo. Hay algo poderoso en las confesiones y en la compañía; esa confesión de Jesús abrió la puerta para recibir ayuda, porque si bien los discípulos se quedaron dormidos (sí, ya lo sé, ni para eso servían los discípulos), dice la biblia que después de eso se le apareció un ángel del cielo para fortalecerlo

Cuando no sintamos tristes, angustiados o deprimidos, podemos descansar en la verdad de que Jesús se sintió así, y lo mejor, no nos juzga por eso, sino que nos dejó el ejemplo de que lo mejor que podemos hacer es externarlo y pedir ayuda; nos da la confianza de saber que decir “estoy mal”, está bien.

Feliz lunes.

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