Nada que reportar 🙁

¿Alguna vez has tenido un momento Eureka, de esos momentos cuando te llega el agua al tinaco, cuando se hace la luz, cuando tu hámster decide mover la ruedita, cuando las cosas cobran sentido, esos momentos de iluminación que te llevan a un gran descubrimiento, y son seguidos de una inyección de emoción positiva en la que te sientes el rey del mundo debido al gran chispazo que acabas de tener? Pues ahorita yo necesito uno. 😁

Diecisiete horas después…

Ni la inspiración ni el momento Eureka hicieron su aparición, así que decidí no publicar nada (lunes). Pero hoy (martes) me cayó el veinte, la inspiración había llegado, la idea estaba ahí, solo que no supe verla. La idea era simple “no hay una gran idea”. Por favor ténme paciencia, en unas líneas cobrará sentido.

Los lunes son días agridulces, por un lado siento la emoción y el gusto por escribir algo, pero también siento la responsabilidad por generar un post espectacular, algo digno de los tres minutos que dedicarás a leerlo, y aún más, algo que te guste tanto como para que tengas ganas de compartirlo con alguien. En pocas palabras, tengo el sueño guajiro de ganarme un Nobel de Literatura con post de estos. 😂

Y ayer que no sentí que había un post digno de tal galardón, así que me fuí por la salida fácil y preferí no hacer nada. Ese fue mi problema, esperar la idea perfecta para un post espectacular, en lugar de escribir sobre cosas simples que había en mi cabeza. Olvidé que Dios está en las cosas simples.

Hay una historia en la biblia de un hombre llamado Elías, es larga y no la voy a contar, la puedes leer aquí, el punto al que quiero llegar es que un día Dios le dijo a Elías que quería reunirse con él en una montaña. Mientras Elías esperaba, vino un viento recio, tan violento que partió las montañas y destrozó las rocas, 😮 pero Dios no estaba en el viento. Después del viento hubo un terremoto, 😮 pero Dios tampoco estaba en el terremoto. Tras el terremoto vino un fuego, 🤯 pero Dios tampoco estaba en el fuego. A estas alturas supongo que Elías ya estaba igual que yo, 😤 desesperado porque Dios no estaba en lo espectacular. Sin embargo, después del fuego, vino un suave murmullo. Y ahí sí estaba Dios.

Ayer me quedé esperando lo espectacular, la idea perfecta, el post que me daría un Nobel, y en lugar de eso, lo único que obtuve fue una decepción. Literal me pasó lo que dice la biblia: “Si esperas condiciones perfectas, nunca realizarás nada.” Por eso, en lugar de tener un Dios en lunes, terminé con un Dios en martes. 🤦🏻‍♂️

Feliz lunes/martes.

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