Perro ladrador 🐶

Nuestra cachorrita ya tiene un año de edad, está super bonita y es muy bien portada, es de raza Mestiza, Criolla, Ladrador, o como sea que le llames a los perros callejeros, yo la conozco como Eléctrica, es decir, corriente con corriente. 😁 Pero eso no demerita en nada, tiene un porte genial y es muy inteligente, después de un año de entrenamiento ya entiende las órdenes básicas: siéntate, dame la pata, mea ese poste, huelele la cola a ese perro, y otros comandos básicos que todo perro que desea brillar en sociedad debe dominar. 😎

Aunque amamos a la cachorrita, debo reconocer que el día a día es algo demandante, porque, guardadas las proporciones, es como tener nuevamente una pequeña en casa. Hay que alimentarla, limpiar su espacio, pasearla, llevarla a pedia… veterinario, es un trabajo de tiempo completo. Y si bien fueron mis hijas quienes estuvieron de intensas para que tuviésemos mascota, la fiebre ya pasó, y ahora gran parte de esas responsabilidades recaen sobre mí. Honestamente esto de la mascota está perdiendo el glamour.

Pero todo cambió el sábado pasado, ocurrió todo en un santiamén. Iba saliendo de casa a toda prisa para atender un compromiso al que ya iba tarde. Saqué el carro de la cochera, y mientras me bajé para cerrar el portón, porque me gusta estar activo y no ser de esos flojos que tienen portón eléctrico, entiéndase “soy pobre y no tengo”, me llevé el susto del año, un ratón entró de la calle a toda velocidad y me pasó con dirección a la puerta de la casa. 

Fue una escena de película, mientras esa enorme bestia corría y estaba por entrar a nuestro hogar, hice lo cualquier hombre que se respeta hace en esos casos, grité: “Mi amor, un ratón”. 😂 Pero en eso, apareció mi heroína, saltó detrás de su transportadora y, con un ladrido fuerte e intimidador, ahuyentó a la bestia que se disponía a invadir nuestro hogar. Solo le faltaba la capa, nuestra cachorra acababa de salvar el día.

Todas las desmañanadas para los paseos, los gastos en alimentación, los juegos con la pelota, la recolección de esos tibios mojoncitos, todo eso valió la pena. Con ese acto heróico nuestra cachorrita pagó con creces cualquier esfuerzo que hubiese hecho para cuidarla.

Después de toda la conmoción me dí cuenta de que, al estar cuidando a mi cachorrita,  inconscientemente había estado sembrando en ella y ahora tenemos una guardiana en la casa. Fue un gran recordatorio de que, todo lo bueno que hago por quienes me rodean, si lo hago por el simple hecho de ayudar, tarde o temprano tendrá una recompensa. A veces lo más espiritual que puedes hacer es ser amable con la persona que tienes a un lado, nunca sabes cuando estás tratando con tu futuro héroe.

Feliz lunes.

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