Dilema vacacional 🏝

Las vacaciones laborales son un momento que todo buen godín anhela con gran vehemencia, están marcadas en nuestros calendarios con meses de anticipación. Conforme se acercan, las expectativas crecen, comienzan las preguntas sobre qué actividades realizaremos, son momentos que pueden tornarse complicados, ya que hay que tomar grandes decisiones, ¿Europa o Dubai? ¿Disney o Universal? ¿Crucero o Ski resort?

Aunque debo reconocer que en mi caso las cosas fueron mucho más sencillas, gracias a Dios la única gran decisión que tuve que tomar fue si quería ver la tv en la sala, o si la llevaba a mi habitación para verla tirado en la cama. 😁 Y como no me gusta ser presuntuoso, decidí mantener el status quo y la dejé en la sala.

Habiendo resuelto ese gran dilema procedí a enfrentar el siguiente reto de las vacaciones, la negociación con mi esposa sobre cuál sería la serie que íbamos a maratonear. Las cosas se tornaron complicadas, hay tanto que ver y tan poco tiempo para hacerlo, que si algo de romance, o algo cómico, o algo de drama, o una serie documental de historia del arte en el renacimiento, ok, ok, esa opción no fue candidata, pero quería ver qué se sentía eso de aparentar ser una persona muy culta.

Después de un estira y afloja en las negociaciones por fin llegamos a un acuerdo, no perderíamos el tiempo intentando descubrir algo nuevo, nos decidimos por ver una serie que ya habíamos visto y nos había gustado a los dos.

Pero todo era demasiado bello para ser verdad, fue solo cuestión de minutos para que una de las bendiciones nos interrumpiera, mi hija más pequeña desfiló hacia el refrigerador con la intención de llevarse un yogurt, y de paso curiosear sobre lo que estábamos viendo. Al percatarnos que los segundos transcurrían y ella seguía ahí parada viendo nuestra serie, pusimos pausa, porque no era algo apto para una niña de ocho años. 

Al verse descubierta, mi hija preguntó: ¿de qué se trata la serie? De un robo —respondí en tono amable pero breve, ya que mi interés era terminar con la interacción y continuar con mi incipiente maratón. ¿Y quienes son los buenos? —preguntó mi hija para continuar con su investigación. Los de mono rojo —respondí en automático. ¿Pero no se supone que esos son los ladrones y los ladrones son malos? 🤨 —Es complicado, luego te lo explico. Hummm —musitó mi hija mientras caminaba al estudio. 🤔

Esa breve interacción me dejó pensando en la situación de nuestra sociedad, al parecer ya no hay verdades o valores absolutos, ahora los ladrones son los héroes, y lo justificamos con frases tan sencillas cómo “no todo es blanco o negro”. Entonces, ¿hay una verdad absoluta? Sí, sí la hay, Jesús es la verdad. Así que la próxima vez que te encuentres en una situación en la que la línea entre lo correcto o incorrecto sea muy borrosa, consulta a Jesús, Él te indicará “quienes son los buenos de la historia”.

Feliz lunes.

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