¿Cuál fue la última boda a la que fuiste? ¿Recuerdas qué tal te la pasaste? Seguramente hubo cosas que te gustaron y algunas de las que tal vez no fuiste fan; porque no importa cuánto planees una boda, casi siempre algo se sale de control. Eso fue justo lo que pasó en una boda en Caná de Galilea, pero no era una boda cualquiera, aquí había invitados VIP, ni más ni menos que María, la mamá de Jesús, y también el mismo Jesús y sus followers.
En un principio todo fluía tal como la wedding planner lo había previsto, la ceremonia había sido un éxito, la comida fue el deleite de todos los invitados, y el bailongo acababa de pasar de éxitos pop a corridos tumbados; 🤦🏻♂️ ese fue el presagio del fin. En un momento el capitán de meseros se acercó al novio y le dio la trágica noticia: “se acabó el vino”. 😱
María se enteró del problema y con toda sutileza le dijo a Jesús: —Se quedaron sin vino. Esa fue la manera indirecta de decirle: “un milagro no nos caería nada mal en este momento”. Porque si analizamos la situación de Jesús según nuestra cultura actual, Jesús ya estaría encajando en el perfil de un milenial: viviendo a los 30 con sus padres, trabajando en la empresa familiar y sin indicio alguno de querer salir de su casa. 😁
Y es que seguramente María recordaba las palabras del ángel Gabriel cuando le dijo que Jesús salvaría al mundo, y que su reino no tendría fin. Sin embargo, ya tenía aproximadamente 30 años, y no había indicios de esas cosas grandes que se habían hablado de Él.
Lo sorprendente fue la respuesta de Jesús, —Apreciada mujer, ese no es nuestro problema, todavía no ha llegado mi momento. ¡¿Qué?! ¡¿Todavía no ha llegado mi momento?! 🤯 ¿En serio? Escuchar esa respuesta de Jesús me voló la cabeza. Su misión era salvar al mundo, y sin embargo no tenía prisa.
Vivimos en una sociedad en la que mientras más pronto definas tus objetivos, y comiences a trabajar para lograrlos, es mejor. ¿Quieres ser el mejor golfista de la historia? Debes empezar a jugar a los tres años como Tiger Woods. ¿Quieres ser la mejor tenista de la historia? Conviértete en tenista profesional a los 14 años, como Serena Williams. Mientras más pronto comiences mejor, y no hacerlo así es mal visto; se toma como una falta de ambición, como mediocridad.
Sin embargo, con su ejemplo Jesús nos enseñó otra cosa, y es que las cosas funcionan mejor cuando se hacen cuando Dios dice, porque Dios lo hizo todo hermoso para el momento apropiado. Así que no te desesperes si el tiempo transcurre y tu vida no pinta tal como lo esperabas, tal vez el trabajo soñado no llega, o la pareja perfecta no aparece, o la enfermedad no cede ante los tratamientos, o el negocio no prospera. Sea cual sea tu situación, no desesperes, recuerda que al final Jesús salvó al mundo y hasta se dió tiempo de convertir el agua en vino; con toda certeza llegará a tiempo a tu vida. 😉
Feliz lunes.
