¿Y tú, para cuándo? 🤷🏽‍♂️

¿Cuándo van a tener su bebé? Era la pregunta ocasional que algunas de mis tías nos hacían a mí y a mi esposa después de un par de años de estar casados. La cosa se tornó un poco incómoda cuando la pregunta se presentó con más frecuencia, y empeoraba cuando la conversación giraba alrededor del nacimiento del bebé de algún conocido; la pregunta incómoda hacía su aparición, ¿y ustedes, para cuándo?

Pero gracias a Dios me llegó un chispazo de creatividad para resolver el asunto, y no, no fue tener un bebé. Se dio cuando en medio de una conversación del fallecimiento de un conocido se me ocurrió hacerles la pregunta incómoda a mis tías, ¿y ustedes, para cuándo? 😂 Santo remedio, después de ese día nunca volvieron a preguntarnos cuándo tendríamos un bebé.

Por fin, después de un par de años tuvimos a nuestra primera hija, fue un evento que nos cambió la vida, automágicamente nos cambió el chip. Pasé de dormir como una piedra a tener un sueño tan ligero que cualquier murmullo de la bebé me despertaba. Ahora la temática de nuestras conversaciones cambió de carros, tecnología, entretenimiento, y se convirtieron en conversaciones de pañales, fórmula láctea, y disertaciones sobre cuáles son los mejores biberones, etc.

A partir de ese momento gran parte de nuestras vidas ha girado en torno a las diversas etapas que nuestras hijas están experimentando, ha sido una experiencia fenomenal. Amo ser papá, casi tanto como ver Netflix. 🤦🏻‍♂️ No, no es cierto, pongámonos serios, realmente amo esta parte de mi vida, no hay nada como ver las caritas de tus hijas cuando te miran y pareciera que están viendo a un superhéroe, pero lo que más me gusta no es esa parte de la admiración; lo que más amo es cuando me ven con ojitos de amor.

Sin embargo, ser objeto de su amor también me hace sentir una responsabilidad enorme, y es de que ellas sepan que las amo de manera incondicional. Y no solo que lo sepan porque sea una frase que les diga constantemente, sino porque realmente sientan en su interior que son amadas incondicionalmente por sus padres.

Esa idea me llevó a pensar en la forma en la que me relaciono con Dios, me llevó a preguntarme si el amor de Dios es algo que solo tengo en mi cabeza o es algo que realmente está en mi interior, en mi corazón, en mi espíritu. Esto no es algo trivial, es tan importante que en la biblia encontramos que Dios no quiere que nuestra relación sea un asunto meramente intelectual, sino que el Espíritu de Dios le dice a nuestro espíritu que somos sus hijos; Dios quiere que sintamos su amor en nuestro corazón, no solo en nuestra cabeza.

Dios te ama, pero la pregunta es, ¿lo sientes o solo lo sabes? Espero que lo sientas, pero si no es el caso, no te preocupes, es algo que puedes resolver ahora, solo tienes que tomar un momento y preguntarle a Dios con toda sinceridad, ¿me amas? Te puedo asegurar que tu vida será diferente después de que sientas en tu corazón que eres amad@ por Dios.

Feliz lunes.

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