¡Muchas felicidades! Espero que pases un cumpleaños estupendo. —Fue el mensaje que le envié a un viejo amigo quien cumple años hoy, lo de viejo fue a propósito. 😁 Y no es que tenga una super memoria y recuerde las fechas de cumpleaños de todos mis familiares, amigos y conocidos, o que esté muy al pendiente de las redes sociales, es simplemente porque Siri tiene la delicadeza de avisarme.
Lo que sí he buscado hacer desde hace un tiempo, es no dejar pasar el día sin contactarlos para desearles un muy feliz cumpleaños, y para ser honestos, es algo que me genera cierto orgullo, porque según yo, es una manera de mostrarles afecto y recordarles que los tengo presentes. Pero hoy intenté ir más allá, y además de desearle un feliz cumpleaños a mi amigo, recordé que es fan de la pesca, por lo que también le deseé que recibiera muchos accesorios para pescar como parte de su festejo.
Y justo en ese momento en el que más engreído me sentía por tener presente los gustos de mi amigo sin que Siri me los tuviese que recordar, entró un mensaje en mi celular, era mi amigo agradeciendo los buenos deseos. Ya te imaginarás, ese fue el empujoncito que me hacía falta para dejarme ir como gorda en tobogán y sentirme tan orgulloso de mí mismo. 😎
Pero las cosas no quedaron ahí, al leer el mensaje de mi amigo vi que estaba “en línea” y “escribiendo…”; en ese instante me lo imaginé con sus ojos arrugaditos, por lo viejito, conteniendo una lágrima nivel caricatura japonesa, todo emocionado, y yo ya me hacía leyendo su mensaje de “muchas gracias por acordarte, que buen detalle de tu parte”. Y no es que sea ególatra, pero su cumpleaños dejó de tratarse de él y se convirtió en lo grandioso que soy por felicitarlo. 🤣
Sin embargo, las cosas salieron un poquito diferente a cómo me las estaba imaginando, ya que su mensaje fue totalmente equivocado, tuvo la osadía de responderme: “Gracias por los deseos, pero falta tu regalo, ve a tal tienda y ahí lo puedes comprar”. 😳 Su comentario me dejó helado, era justo lo que necesitaba para ubicarme. Me di cuenta de que, lo que comenzó como una buena idea, se distorsionó totalmente. Dejé de hacerlo por los demás y lo hice por mí mismo.
Me acordé de una parte de la biblia que dice: No hagan nada por egoísmo o vanidad. Más bien, hagan todo con humildad, considerando a los demás como mejores que ustedes mismos. Así que pondré manos a la obra, y no, no le voy a regalar nada a mi amigo, pero le agradeceré de todo corazón la anécdota para el blog. 😄
Feliz lunes.
