Descartado 🚫

Bienvenidos sammy lovers, en otro post de mi blog, perdón, el blog secuestrado de mi papá. 😬 Que por cierto te cuento la reseña (manera elegante de referirse al chismecito), la semana pasada Facebook se atrevió a bloquearme, que dis que porque el contenido del post iba en contra de sus términos y condiciones y que supuestamente incitaba a la violencia; todo por decir la palabra “secuestrado”, y como ya la repetí en este post, voy a depender de su amabilidad para compartirlo.

El día de hoy te voy a compartir las buenas nuevas, no precisamente las del evangelio, pero aún así, buenas nuevas. 😂 Después de un cardiaco cierre de mes, inicio de veda electoral y, una disertación de 500 mensajes de WhatsApp entre mis compañeros pobres y yo, puedo asegurar que ya recibí mi beca, una cuantiosa suma de 3 ceros, una mina de oro, la puerta a posibilidades infinitas. 😎 Bueno, tal vez no tanto así, solo el hecho de que mi estatus paso de “soy pobre, necesito dinero” a un “por supuesto que te puedo prestar”.

El plan Shopping se había puesto en marcha, ahora podía empezar a utilizar todo ese capital a mi favor, desde invertir en cetes como la persona responsable que no soy, hasta gastar toda mi beca y ahorros en una consola de nueva generación y una cantidad exorbitante de libros, incluso hasta pagar un curso para entrar a la universidad, quien dijo que el dinero no compra la felicidad estaba equivocado.

Pero como con todo, tener dinero tiene un lado oscuro, primero empezaron a aparecer todas las deudas/promesas que hice, ya sabes, ese tipo de cosas como “dijiste que nos ibas a invitar a comer”, “me prometiste que cuando te dieran tu beca me comprarías algo”, “todavía no me terminas de pagar esto”, y fue ahí donde empezó mi ruina.

Empezó la ardua labor de administrar y distribuir mi capital entre las deudas y responsabilidades que tengo y los gustos que quiero (y merezco) darme, así que una vez más me encuentro ante las difíciles decisiones de la vida, sin tener un plan en específico, y esta vez sin la posibilidad de pedir consejo a mis padres, ya que caería en la penosa situación de escuchar el viejo, y ya conocido, “yo te guardo el dinero”, que siempre usan los padres.

Lo bueno de todo esto, es que ahora estoy viendo que poco a poco Dios me responde, porque con tanta complicación para administrar unos tristes pesos, me di cuenta de que no quiero estudiar finanzas. Sin duda que Dios siempre nos responde, solo tenemos que estar atentos para escucharlo.

¿Qué hará Samantha ahora? ¿Podrá tomar una buena decisión o terminará escribiendo otro blog al respecto? Averígualo en la siguiente entrega de mi blog, perdón, el blog secuestrado de mi papá.

Feliz lunes.

Deja un comentario