Presumido 😎

¿Alguna vez has sido superado? ¿Recuerdas esa sensación, cuando pones todo tu esfuerzo, y logras algo que consideras impresionante, y tiempo después te das cuenta de que alguien más llegó y lo hizo mejor que tú? ¿Has tenido esa sensación? Si eres una persona competitiva, o ególatra como yo, estarás de acuerdo de que es una de las peores sensaciones con las que te puedes enfrentar en la vida.

Y no creo estar solo en esto del desagrado por ser superado, porque nuestra cultura tiene una adoración ciega por los primeros lugares, y para muestra un ejemplo de lo más trillado, ¿quién fue el primer hombre en pisar la luna? Tic, tac, tic, tac… ¡Correcto! Neil Armstrong. Y ahora la pregunta para ganar el concurso, ¿quién fue el segundo hombre en pisar la luna? Tic, tac, tic, tac… Cri, cri, cri. Y para que veas que el segundo lugar no importa, ni siquiera me tomaré la molestia de googlearlo y anotarlo aquí. 😁

Comento lo anterior porque llevo dos semanas siendo superado, si has leído el blog te habrás dado cuenta de que mi hija lo secuestró y fue ella quien escribió las últimas dos entradas. Todo comenzó como un chiste, tomó la computadora y dijo: “hoy yo escribiré el blog”. Le seguí la corriente y solo le hice la advertencia de que para publicarlo tendría que ser aprobado por la editora en jefe, entiéndase mi esposa. 

Aproveché los minutos libres para descansar y jugar en mi celular; al cabo de una media hora fui interrumpido por un: “ya quedó”. La verdad me llevé una grata sorpresa, mi hija tuvo la fantástica idea de ventanear a sus padres sobreprotectores, lo que trajo como resultado que las estadísticas de sus posts fueran mejores que las de los últimos posts que he escrito. Sin embargo, a pesar de haber sido superado, no tuve esa horrible sensación de llegar en segundo lugar, por el contrario, me sentí feliz, me sentí realizado, tanto que terminé escribiendo al respecto, y tal vez pensarás que no es gran cosa, pero cuando eres padre, es “la” gran cosa.

Esta situación me hizo entender mucho mejor la forma en la que Dios me ve, porque, aunque estoy lejos de ser el ejemplo a seguir en cuanto a la crianza de mis hijas, me di cuenta de que deseo lo mejor para ellas, que espero que sus logros superen por mucho los que yo he conseguido, y que cada uno de sus logros trae una satisfacción indescriptible a mi vida.

Y si eso pasa conmigo, imagínate lo que Dios siente por nosotros, ya lo veo presumiendole a Mickey (porque así le dice al Arcángel Miguel): “Hey Mickey, ¿ya viste a panchita? Hoy no chismeo nada, ya lleva dos días en su racha de no chismear”. Jajajaja y podrá parecerte ridículo, pero no lo es, como padre te puedo asegurar que tu Padre celestial, ve, valora y festeja cada uno de tus logros; y aunque para el resto del mundo parezcan trivialidades, para tu padre celestial son momentos para atesorar.

Feliz lunes.

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