Motitos 🏍

“Si no me prestas el nintendo no te voy a dar la motito que te compramos de regalo” —Fue la frase con la que amenacé a uno de mis primos unos días antes de Navidad. Dudó por unos momentos, pero en su mente la idea de tener una moto fue mucho más atractiva que perder unos minutos de videojuegos, así que accedió a dejarme su lugar. Al darme cuenta que el chantaje funcionó, no dudé en seguir utilizándolo cada que alguno de mis primos no cedía ante alguna de mis peticiones. 😎

En cuestión de dos o tres días las expectativas por “las motitos” que les regalaría a mis primos en Navidad se habían disparado de manera exponencial; las benditas motitos eran el tema del momento. Mis primos ya se imaginaban haciendo unas carreritas en sus motitos eléctricas, o jugando a los policías y ladrones en sus motos.

Por fin llegó la Navidad, y con ella el momento de abrir los regalos. Mis primos quedaron perplejos al ver las motitos que les regalé; eran unas pequeñas motos de fricción de no más de diez centimetros. 🤣 Sus rostros reflejaban una profunda decepción, la idea que les había vendido de unas hermosas motitos no tenía nada que ver con la realidad del regalo que recibieron; definitivamente fue una gran decepción navideña.

Algo similar les pasó a los judios, ellos tenían la promesa de un mesías, un salvador; y en sus mentes ese mesías se veía como un gran rey guerrero que los liberaría del yugo del imperio romano, alguien que los restauraría a las antíguas glorias del reinado de David o el de Salomón.

Pero Dios tenía otros planes, decidió aparecer como  un mesías que nació en un establo y que al crecer no se convirtió en un rey guerrero, sino en un maestro que enseñaba sobre el perdón y el amor al prójimo, vaya decepción navideña. Se sintieron como tú cuando abres el regalo de tu tía panchita y te das cuenta que otra vez te dio calcetines. 😁

Me gustaría recordarte lo que hemos platicado en los últimos lunes, la Navidad se trata de recordar que Dios está de tu lado. Tal vez las circunstancias que estás atravesando no sean lo que esperas, y para rematar, lo que Dios hace parece más una decepción que una respuesta. Pero no es así, Dios sabe qué hace, cómo lo hace, cuándo lo hace, y por qué lo hace. Así que te invito a que te relajes y dejes que Dios sea Dios, Él siempre hará lo mejor para tí. 😎

Feliz lunes.

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