A los cuatro años, un león macho empieza a dejar de ser un adorable felino regordete para convertirse en un joven rebelde con melena de “etapa intermedia” —piensa en ese incómodo corte de cabello de la adolescencia. Es lo suficientemente fuerte para cazar, pero sigue practicando poses intimidantes frente a su reflejo en el agua. Y si está en una manada, probablemente le están insinuando que es hora de buscar su propio territorio. Básicamente, está en esa fase de “quiero independencia, pero también extrañaré a mamá” —un milenial cualquiera. 😁
Un águila de cuatro años ya domina el arte del vuelo y la caza. Puede abalanzarse sobre presas con precisión, aunque a veces sigue calculando mal y termina chocando contra una rama (todos tenemos días malos). Si es un águila real, su plumaje ha cambiado de un desordenado “look de adolescente” a un diseño más elegante y aerodinámico, ideal para impresionar a futuras parejas.
Los elefantes a los cuatro años son el equivalente a niños hiperactivos con una manguera de agua: han descubierto que su trompa es una herramienta mágica y la usan para TODO. Desde robar comida de sus hermanos mayores hasta lanzarse barro en la cara como si fuera un spa. A esta edad, siguen bajo el cuidado de su mamá y su manada, pero ya han aprendido los básicos de la vida de elefante, como reconocer caminos seguros y el arte de pedir comida con ojitos tiernos.
A los cuatro años, la naturaleza está llena de personajes que están en esa etapa divertida entre la infancia y la adultez. Algunos se vuelven expertos en su entorno, otros siguen aprendiendo con tropezones, pero todos están en camino a convertirse en los reyes y reinas de sus hábitats.
¿Y por qué menciono estos datos de los animales a los cuatro años? Pues porque no tenía ni idea de cómo llevar la conversación a lo emocionante que es cumplir cuatro años. Y es que esta semana cumplimos cuatro años en el blog. 🎉
Y al igual que lo hago cada año, quiero agradecerte por los tres minutos por semana que dedicas a leer mis ocurrencias, es todo un privilegio compartir contigo las locuras que cruzan mi mente.
Obviamente le agradezco a mi esposa e hijas por todas sus colaboraciones, particularmente por las que hacen de manera involuntaria, y por supuesto, agradezco a Dios por estos cuatro años de terapia gratuita. 😎
Feliz lunes.
