Ya es semana santa, tiempo de ver las películas de los 10 mandamientos, el príncipe de Egipto, y todas esas que pasan en el canal 5. 😁 Pero este año quise verme intelectual, y en lugar de ver la película, decidí leer el libro, y como bien dicen, siempre el libro es mejor que la película, y obviamente hay joyas ocultas que vienen en el libro y que no están en las película.
Y como ejemplo te puedo platicar una conversación que el Señor Jesús tuvo con sus discípulos durante la última cena. Uno de esos momentos críticos, cuando Jesús está dando instrucciones antes de despedirse de ellos, y literalmente a punto de encargarles el changarro… perdón, la Iglesia.
Ustedes ya conocen el camino para ir a donde yo voy —dijo Jesús. Entonces Tomás dijo: ―Señor, si no sabemos a dónde vas, ¿cómo vamos a saber el camino? ¡¿Qué?! A ver Tomas, —Jesús le contestó―Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie puede llegar al Padre si no es por mí. Si ustedes me conocieran, conocerían también a mi Padre. Y ya desde este momento lo conocen pues lo han visto. Entonces Felipe se armó de valor y le dijo: ―Señor, déjanos ver al Padre y con eso nos basta. ¡No puede ser! —contestó Jesús― ¡Felipe! ¿Llevamos tres años en este emprendimiento y ahora sales con que todavía no me conoces? El que me ha visto a mí, también ha visto al Padre. ¿Cómo puedes decirme: “Déjanos ver al Padre”?
Obviamente hay algunas palabras que puse de mi cosecha porque así me imaginé la escena, lo cual es una ventaja de leer el libro. 🤦🏻♂️ Pero más allá de mi alocada imaginación, la escena sí describe a unos discípulos que no tenían ni idea de lo que estaba ocurriendo, y tampoco tenían en claro quién era Jesús. Después de tres años de convivir con Jesús, seguían sin dimensionar que estaban conviviendo con el Hijo de Dios.
Esta situación nos deja en claro que podemos ser religiosos y no tener ni idea de quién es Jesús, es como alguien que por leer un libro, y saberlo de pasta a pasta, cree que ya conoce al autor. Y por favor no me mal entiendas, no estoy diciéndo que no leas la Biblia o que no participes de actividades religiosas; lo que busco es que tomemos conciencia de qué tanto conocemos a Jesús a nivel personal.
Puede ser un cliché que en estos días nos pongamos reflexivos y espirituales, pero también podemos tomarlos como un parteaguas en nuestras vidas, pueden marcar el inicio de una amistad real entre nosotros y Jesús, porque a final de cuentas ese es el objetivo de conmemorar la semana santa, recordar que Jesús dejó todo para ser nuestro salvador y amigo.
Feliz lunes.
