Y si tus amigos se avientan de un puente, ¿tú también?
Cómete toda la sopa, que hay niños en África que se están muriendo de hambre.
Mientras vivas en esta casa, se hace lo que yo diga.
¿Quieres llorar? Ahorita te doy una razón para que llores.
Nada más espérate a que lleguemos a la casa.
Y si lo encuentro, ¿qué te hago?
Si tuviste la bendición de tener una madre en tu vida durante tu infancia, estoy casi seguro de que escuchaste más de una de estas frases. Es imposible que no fuera así, porque tal pareciera que todas las madres tienen un chip que les colocan durante el parto y quedan programadas para educar a los hijos con un estilo que raya en la autocracia.
Pero esa autocracia no se origina desde el egoísmo o la ambición, es algo totalmente opuesto, el objetivo de esa autocracia es el bienestar de sus hijos. Y como la mayoría de los hijos no tenemos ni idea de lo que nos conviene, las mamás toman ese papel para nuestro bienestar.
Y la verdad creo que esa cualidad es un don puesto por Dios en las mamás, porque hasta lo pudimos ver en Jesús. En una ocasión llegó Jesús a Jerusalén y allí había un estanque con cinco pabellones y debajo de estos pabellones había muchos enfermos acostados. Unos eran ciegos, algunos cojos y otros paralíticos. Entre ellos estaba un hombre que había estado enfermo durante 38 años. 😳 Cuando Jesús lo vio acostado allí y supo que había estado enfermo tanto tiempo, le dijo: —¿Te quieres sanar?
La pregunta fue muy clara, solo había dos respuestas posibles, “Sí” o “No”. Y obviamente la opción correcta era “Sí”. Pero el paralítico sacó al adolescente que llevaba dentro y, en lugar de dar una respuesta concreta, comenzó a decirle a Jesús todas las razones por las cuales no podía ser sano. En imaginación veo a Jesús bloqueando mentalmente la perorata del paralítico y sustituyéndola por un bla, bla, bla, bla. 😁
Cuando por fin Jesús decidió que era suficiente, le soltó al paralítico una de esas frases de mamá: “Levántate, toma tu camilla y camina”. Y al igual que tú cuando tu mamá soltaba una de esas frases matonas, el paralítico no tuvo más opción que obedecer. 😂 Al instante se levantó, recogió su cama y caminó.
Al igual que cuando tu mamá tomaba esas decisiones que sabía eran tu mejor opción, Dios también hace lo mismo. En muchas ocasiones Dios deja de lado nuestro bla, bla, bla y solo hace lo que nos conviene, nos guste o no. Obviamente en esos momentos no lo entendemos, lo haremos después; así como dicen las mamás: “Cuando tengas tus hijos vas a ver”. 😁
Así que ya sabes, cuando Dios tome decisiones en tu vida que no entiendas, no hagas berrinche y mejor obedece, porque bien lo dice el dicho: “Mamá (en este caso Dios) siempre tiene la razón”. 😎
Feliz lunes.
