¡Feliz día del padre! Lo sé, lo sé, traigo un retraso tan grande que si fuera mujer ya estaría preocupada, 🤣 pero el retraso fue porque me tomé unas vacaciones y no tuve oportunidad de felicitar a los papás de este blog. Eso de las vacaciones es algo que tengo que agradecerle a mi hija mayor; y es que la semana pasada estaba muy ocupado realizando actividades de vital importancia… a quien engaño, ya recordé que me quemaron de que todo lo que hago es ver deportes, 😬 bueno no escribí porque estaba viendo la final de la NBA y cuando me dí cuenta ya tenía el tiempo encima. 🤦🏻♂️
En medio de esa crisis de “escribir o no escribir” escuché la melodiosa voz de mi hija que me dijo: “No te preocupes papá, yo escribo el blog y tú puedes terminar de ver el partido”. Mi corazoncito se estremeció mientras mis ojitos se llenaron de lágrimas y no pude más que aceptar semejante oferta. ¡Fue un gran regalo del día del padre!
- Computadora portátil: $15,000.00
- Servicio de internet: $389.00
- Anualidad de un dominio en internet: $900.00
- Mensualidad de Google Drive: $59.00
- Alojamiento en WordPress: $1,800.00
- Que tu hija se ofrezca a escribir el blog para que tú veas la NBA: No tiene precio 😂
Y no lo digo por el hecho de poder ver el partido sin interrupciones, que dicho sea de paso, es algo que agradezco enormemente, lo realmente genial fue escuchar a mi hija ofrecer su ayuda para realizar una actividad que podríamos decir es exclusivamente mi responsabilidad, y solo lo hizo con el único objetivo de verme feliz, sin ninguna agenda oculta.
Ese acto me llevó a pensar en la relación que tengo con mi Padre Celestial, me llevó a preguntarme, ¿cuándo fue la última vez que tuve una acción de esas? ¿cuándo fue la última vez que le dije: “No te preocupes Papá yo me ocupo de ese indigente”, o “Yo voy a visitar a los enfermos al hospital”, o “Yo recibo a mi suegra en casa”. Bueno, eso ya fue muy extremo, dejémoslo en lo de los enfermos e indigentes. 😂
Ya en serio, si bien ser hijos de Dios no lo podemos ganar con buenas obras, sí debemos tener buenas obras porque somos hijos de Dios; y no debemos verlo como obligaciones, sino como acciones que tomamos para “consentir” a nuestro Padre. Así que ya sabes, ponte creativo y haz algo que ponga una sonrisa en el rostro de Dios.
Feliz lunes.
