Reloj ⌚️

Necesito un reloj digital para hacer una tarea que nos dejaron en la escuela, de los que tienen cronómetro y luz. —Fue la torpe frase con la que intenté convencer a mi mamá de que me permitiera comprar un nuevo reloj. Lo sé, era muy poco convincente, pero ¿qué esperabas de un niño de siete años? Obviamente no surtió mucho efecto, y menos porque mi mamá ya estaba enojada pues se había enterado de que solo hacía unos días había vendido un reloj que me había regalado un familiar por mi cumpleaños. 😤 Pero nada importaba, estaba dispuesto a todo con tal de conseguir mi reloj con cronómetro y luz.

Después de varios días de insistir, por fin mi mamá accedió —la frase correcta es “se hartó”, pero se escucha mejor “accedió”—, y nos fuimos al centro a buscar mi reloj con lo último en tecnología, algo que tuviera cronómetro y luz. Dos horas y varias tiendas después, encontramos el reloj perfecto; era un Timex que contaba con luz, alarma y cronómetro con memoria para registrar varios tiempos; uno de esos gadgets con los que un niño cree que podrá construir un cohete para ir a la luna. 😎

Llegamos a casa y obviamente me urgía abrir el reloj para comenzar a construir mi cohete; pero como todos buenos padres mata ondas, mis padres dijeron que no podía abrirlo, que antes de eso era necesario leer el manual. ¡¡¿¿Qué??!! ¿Cuál manual? Solo es cuestión de presionar los botones de start/stop y listo, ya funciona el cronómetro. Soy un genio que no necesita manual. 🤓

Acto seguido, saqué mis habilidades de ninja y sustrajé el reloj de la bolsa de mi mamá, bueno, no sé si habilidades ninjas o ladronescas, pero el chiste es que me apoderé del reloj y me fui a esconder al baño. Ya en el baño hice el unboxing correspondiente, le quité los plásticos que protegían la pantalla, tiré el manual a la basura y me dispuse a usar mi super reloj.

No tienes que ser un genio para saber el resultado de mi “hazaña”; el reloj valió cacahuates. Fue una falla tan épica que mis padres ni se ocuparon en regañarme, literalmente en el pecado llevé la penitencia. Lo único que sobrevivió de todas las funciones del reloj fue la hora y la luz. 🤦🏻‍♂️ ¿Sabes cuándo fue la última vez que volví a utilizar un aparato sin leer antes el manual? Nunca, al menos no con los aparatos.

Pero en estos últimos días me he dado cuenta de que estoy cometiendo nuevamente ese error, últimamente resurgió en mí esa actitud de “soy un genio que no necesita manual”. Y eso es el claro resultado de no considerar a Dios en la toma de decisiones. Y la verdad no es un proceso tan complicado, con leer la Biblia todos los días es suficiente; con eso puedes darte una clara idea de las instrucciones que Dios tiene para que enfrentemos todos los desafíos de la vida.

Leyendo la Biblia aprenderás sobre ética laboral, relaciones humanas, crianza de las bendiciones, finanzas y hasta cosas tan desafiantes como el trato con las suegras. 🤣 Así que ya sabes, a leer se ha dicho.


Feliz lunes.

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