Imagínate que llega un abogado muy elegante frente a tu casa, se baja de un automóvil muy lujoso, toca el timbre y pregunta por ti utilizando tu nombre completo. ¿Cuál sería tu primer pensamiento? “No debí haber reportado todos esos dependientes en mi declaración anual”. 😨
Pero el abogado no es un representante de hacienda, resulta que es un miembro del equipo legal de un magnate que acaba de fallecer y te está buscando para notificarte que eres familiar directo del fallecido y tienes que estar presente en la lectura del testamento, ya que al parecer eres el heredero universal de su fortuna. 😮
¿Cuál sería tu reacción en ese momento? ¿Dirías: no, gracias, aquí estoy bien, esto de vivir quincena a quincena es lo mío? 😁 Lo dudo mucho, si eres como yo, seguramente te volverías loco, pensarías que tu vida se acaba de resolver y comenzarías a saltar de emoción. Acto seguido, planearías todas tus compras y también llamarías a todos tus conocidos para presumi… perdón, contarles las buenas noticias.
Algo así le pasó a María, de buenas a primeras, se le aparece un ángel y le dice que va a ser la mamá del Hijo de Dios. ¡¿Qué?! No estamos hablando de riquezas, el mensaje es que el creador del universo le tiene la confianza suficiente para que cuide de su Hijo, ya se codea con el mero mero. Y dicho y hecho, después de los respectivos nueve meses de embarazo, nace el bebé.
Por si fuera poco, una vez que nace el bebé, llegan unos pastores a contarles todas las cosas que les fueron anunciadas por los ángeles, todas confirmaban que María era la madre del Hijo de Dios. Ahora sí, era un hecho, en cuestión de días estarían en la portada de Vogue. 😎
María tenía todo para ponerse en un plan divo, una cosa de “híncate por favor, porque se ve que no sabes con quién hablas”. 😂 Sin embargo, en lugar de eso, la Biblia dice: “Pero María guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón”. ¿Qué? ¿No hubo grandes desplantes de grandeza? No, todo lo contrario, María mostró una mesura total, siempre entendió que su papel era servir.
Ahora que estamos comenzando esta temporada navideña, me gustaría proponerte que sigamos el ejemplo de María, tomemos la decisión de utilizar todas las cosas que tenemos, o que vamos a recibir, para beneficiar a quienes nos rodean. Y antes de que digas: “Me lo merezco”, recuerda, Jesús dijo: “Dios bendice más al que da que al que recibe”. 😉
Feliz lunes.
