Queridos sammylovers, una vez más me encuentro en la tarea de escribir la entrada de este lunes debido a causas de fuerza mayor (mi papá dirá que fue porque la cantidad de tareas a llevar a cabo durante este inicio de semana laboral fue tan estrepitosamente desafiante, extenuante y cuantiosa, peeeero si me preguntan a mi es porque decidió ver el partido de fútbol americano)🤣.
Hoy les vengo a hablar de una experiencia que viví hace poco. Como sabrán, desde hace ya cierto tiempo emprendí la ardua labor de elegir una carrera universitaria para cursar una vez acabados mis estudios de bachillerato, lo cual me ha llevado a vivir numerosas pláticas de 3 horas (o más) con mis queridos padres. En la versión más reciente de este suceso se me pidió concretar citas con coordinadores de carrera para eliminar posibles dudas como el campo laboral, plan de estudios, posgrados, currículum de docentes, perfil de ingreso y egreso y más importante, el malestar de mis padres de que fuera a tomar una decisión desinformada.
Y ustedes me dirán “¿pero eso qué? solo mandas un correo o marcas al número de la página de internet y ya” y sí, tienen razón, pero ahí les va mi respuesta: ME DA PENA INTERACTUAR CON DESCONOCIDOS. Pero no sólo es que me dé pena hablar con desconocidos en persona, no, la simple idea de mandar un correo o llamar es algo que hace que las palmas de mis manos suden y no pueda dejar de caminar de un lado a otro. Y antes de que te rías de mí y le mandes mensaje a mi papá diciéndole que cómo es posible que esto sea verdad, quiero que recuerdes ese momento en el cual decides no hacer algo porque te sientes inseguro, con miedo e inclusive vergüenza.
Ahora que estamos en el mismo sentimiento, quiero decirte que al final sí mandé esos correos y si hice esas llamadas, y al hacerlo me di cuenta de 2 cosas: primero, no fue tan malo como lo imaginé en mi cabeza, las personas fueron amables conmigo y todo salió bien al final. Segundo, ¡¿Cuántas cosas no he hecho por pena!? La respuesta es que varias, y aunque no me guste admitirlo, he de decir que en varias ocasiones me ha pasado en mi relación con Dios. Ese pequeño detalle que omito de mi día cuando hablo con Él, cuando no le pido algo por pena, o cuando no le hablo de Él a las personas.
Después de la tremenda decepción que me lleve de mi misma, escuche a mi hermana diciendo un versículo, “dejen todas sus preocupaciones a Dios, porque él se interesa por ustedes”, y eso me hizo darme cuenta de que muchas veces lo que Dios quiere no es necesariamente que le digas, porque él ya lo sabe, lo que él quiere es que sepas que puedes confiar en él, esa certeza de que sin importar que el va a ser amable y las cosas van a salir bien porque Dios es un lugar seguro, es tu lugar seguro.
Este lundskjahsdf, perdón, martes, te invito a que dejes de lado tus preocupaciones y te acerques a Dios, no porque no sean válidas, sino porque Dios se interesa por ti.😁
Feliz martes.
P.S. Perdón por el retraso, pero el partido de fútbol se puso interesante.😌
