¿Con qué frecuencia te enojas? Y para que no digas que solo vengo a juzgarte, comenzaré con mi respuesta. Depende. ¿De qué depende? Pues hasta del día, porque si es lunes me enojo cada 15 minutos. Si no he tomado café es cada 7 minutos, y si de plano tampoco he desayunado, mejor regresa más tarde. Y aunque mi respuesta te parezca ridícula, no lo es. Hay investigaciones de unos investigadores de un instituto de investigación (¿qué tal mi referencia? 😬 ) que establecen la existencia de múltiples factores que influyen en tu estado de ánimo y muchos detonantes que pueden llevarte al enojo.
Es sorprendente la cantidad de cosas que pueden enojarme, como cuando la fila avanza menos que mi crecimiento personal; cuando Netflix pregunta: “¿Sigues ahí?” ¡Claro que aquí sigo, solo llevo seis capítulos, metiche!, o cuando el celular se traba justo en el momento en que iba a mandar un mensaje dramático en el chat de vecinos o en el de padres preocupados.
Pero hace unos días escuché algo “positivo” sobre el enojo, y es que las cosas que generan enojo en ti son un claro indicador de las cosas a las que les asignas valor. El enojo es un buen termómetro para saber cuáles son las cosas realmente importantes para ti. Por eso es de preocuparse cuando las cosas que te molestan son trivialidades, porque déjame decir que hay gente que se enoja hasta porque le dan los buenos días, son esos que te contestan: “buenos a las 11:00 y con una barbacoa”. 🤦🏻♂️
Y ese principio no falla, hasta le aplicó a Jesús, porque en la Biblia hay varias ocasiones en las que Jesús se enoja, y en una buena cantidad de ocasiones su enojo estuvo relacionado con acciones que “impedían” que la gente se acercara a Dios. Como cuando corrió a todos los que negociaban en el templo y ya lo habían convertido en un tianguis. Y no es que Jesús tuviera algo contra la “marchantita” que vendía las palomas para los sacrificios, el problema es que habían convertido en un negocio lo que estaba diseñado para ser un lugar donde la gente podía conectarse con Dios.
Y no solo se enojó con los religiosos, sino hasta con sus discípulos, particularmente en una ocasión en la que se pusieron creativos y tomaron actitud de cadeneros de antro y no dejaban que los niños se acercaran a él. Jesús se indigna y los reprende. El enojo de Jesús reflejó su misión, porque Él vino a buscar y a salvar a los pecadores, y cuando alguien se interponía en el cumplimiento de esa misión, Jesús se en…muinaba. 😂
Y ahora sí llegamos a las preguntas incómodas, ¿alguna vez te has cuestionado cuáles son las cosas que te enojan?, pero las que de verdad te enojan, esas cosas que te hacen hervir la sangre, nivel “viene la suegra para Navidad”. Sería genial que hoy te hicieras esa pregunta, porque tu respuesta revelará qué tan alineados están tus valores con los de Jesús.
Feliz lunes.
