¿Alguna vez has visitado Tingambato? Espero que sí, porque si no has ido a Tingambato, no has visto nada, no sabes nada de la vida. 😂 No importa si ya visitaste Europa, el sureste asiático, el Caribe, o vas cada quince días a Dubai, si no conoces Tingambato, te falta conocer una de las partes más hermosas del mundo. Y es que además de sus hermosos bosques, clima templado, Tingambato tiene una tierra fértil, origen de los aguacates más ricos del mundo.
Gracias a Dios tengo unos amigos que viven ahí y tuve el privilegio de que hace unas semanas nos invitaran a pasar un par de días con ellos. Fue toda una experiencia, pudimos comprobar que, además de las bellezas naturales, los tingambateses son la onda, o al menos con los que pude convivir.
Y por si fuera poco, al momento de despedirnos tuvieron un gesto fenomenal; como durante nuestra estancia mi esposa no se cansó de hablar de lo ricos que estaban los aguacates, cuando nos dirigíamos al carro, nos dieron una gran bolsa de aguacates. Son de los de exportación —nos dijeron mientras nos despedían. 😎
Las semanas siguientes fueron todo un festival culinario en la casa, mi esposa se sentía el hada de los aguacates, iba por la cocina transformando todo en guacamole. 😁 Con decirte que hasta aprendió a hacer café de aguacate, sí, puedes hacer café con las semillas de los aguacates.
Pero como todo lo bello en la vida, siempre se acaba. Después de tres semanas en el paraíso, volvimos a la realidad, tuvimos que ir a comprar aguacates “normales”. Fue un momento muy triste, mientras hacíamos la lista del super mi hija soltó una frase que resumió perfecto nuestro sentir, “esos no son aguacates, son una mala copia”. Y es que una vez que pruebas esos aguacates no hay vuelta atrás, es como tomar la píldora roja de Matrix.
Toda esta situación me hizo pensar en las múltiples cosas que los seres humanos utilizamos para llenar nuestra necesidad de Dios. Buscamos aceptación, seguridad y felicidad en cosas que no pueden darnos la aceptación y seguridad que podemos tener en Dios. Dinero, trabajo, familia, éxito, aguacates, etc., todas estas cosas son buenas, el problema es cuando las utilizamos como un sustituto de nuestra relación con Dios. Se convierten en una mala copia, y como dice la Biblia: el que no conoce a Dios, a cualquier palo se le hinca. Bueno, no lo dice, pero debería decirlo. 😂
Así que hoy quiero proponerte dos cosas, la primera, ve a visitar Tingambato, y la segunda, cultiva tu relación con Dios. Es más fácil de lo que crees, puedes comenzar con un: Hola Dios, fíjate que hoy…
Feliz lunes.
