La cosa se puso color de hormiga, al parecer se había terminado la buena racha de los israelitas, y eso de la riqueza y libertad de la esclavitud de Egipto fue solo un espejismo que no duró más que unas pocas horas, demasiado bello para ser verdad. Había dos opciones, o Moisés había hecho lo que todo político en campaña, prometer lo que no podía cumplir, o de plano se le había atrofiado el GPS. Y es que a quien no le ha pasado, seguramente más de una vez le hiciste caso al GPS y terminaste en una calle sin pavimentar en medio de una colonia de dudosa procedencia, de esas con nombre de caudillo de la revolución o la independencia. 😂
El problema de los israelitas era un poco más grave que una colonia popular, o la decepción de un lider que no cumplia con las promesas, su problema era mayúsculo, ya que frente a ellos tenían el mar Rojo y por el otro lado venían los egipcios pisándoles los talones para regresarlos al cautiverio, porque solo les bastaron unas horas para darse cuenta de que eso de hacer ladrillos no era un gran pasatiempo y no estaban dispuestos a realizar esas labores.
Y ya podrás imaginarte la turba, la raza se estaba saliendo de control, ya estaban en trending algunos hashtags como #FueraMoises #YoMeQueriaQuedarEnEgipto #NoSabemosNadar e incluso algunos mas radicales como #MueraMoises y #AvienteloAlAgua
En medio de esa situación tan crítica, Moisés hizo lo esperado, buscó la ayuda de Dios. Pero la respuesta de Dios fue algo inesperado, literalmente le dijo, a mí que me dices, resuélvelo tú, ya tienes tu vara. ¿Qué? ¿Cómo que lo resuelva yo con la vara? 🤯 Sí, dile a los israelitas que marchen y tú usa tu vara y divide el mar. ¿En serio? ¿Eso es lo que esperas que haga?
No me imagino lo que sintió Moisés mientras escuchaba la respuesta de Dios, ¿cómo que yo tengo en mis manos la capacidad de resolver esto? Eso parece una respuesta totalmente descabellada, pero resulta que sí, Dios, quien siempre va un paso adelante, ya le había dado la solución antes de que llegara el problema, solo que él no lo sabía.
Acto seguido, Moisés levanta la vara y ¡tarán! Cual truco de magia, se abre el mar Rojo para que los israelitas se salven y los egipcios se ahoguen. Sí, la solución siempre estuvo en sus manos.
Lo mismo ocurre con nosotros, sin importar lo complicado que se vea el problema que enfrentemos, la solución ya está en nuestras manos, y no, no hablo de que Dios nos da a todos una varita tipo Harry Potter como a Moisés. Lo que Dios hace es prepararnos con antelación a los problemas, no podría decirte cómo se ve eso en tu vida, pero sí sé que Dios va años luz delante de tus problemas. Así que ya sabes, la próxima vez que enfrentes un problema y te acerques a Dios para buscar la solución, tal vez tendrás una respuesta nivel, a mí qué, tú alza la vara y divide el mar. 😉
Feliz lunes.
