Esta fue la pregunta con la que mi pequeña de cinco años me distrajo de mi interesante partido de fútbol americano. Como todo buen padre que quiere demostrar que lo sabe todo, (y regresar a ver su partido), – rápidamente respondí- “Lo conocemos leyendo la Biblia”. El problema comenzó cuando mi respuesta no la dejó satisfecha, y lo hizo notorio cuando continuó con su investigación: – No, no quiero saber eso, quiero saber quién nos presentó a Dios – Casi en un tono de “¿quién nos lo recomendó?” A esa pregunta le siguieron otras como: ¿quién hizo a Dios?, ¿antes de que Dios existiera, qué había? y una serie de preguntas dignas de cualquier clase de Teología en un Seminario. Me sentí abrumado por tanto cuestionamiento.
Para acercarnos a Dios hay un requisito indispensable, tener fe; la biblia dice en Hebreos 11:6 que los que se acercan a Dios deben creer que existe y que recompensa a quienes lo buscan. Esto es una tarea difícil, ya que requiere que dejemos de lado toda lógica humana y busquemos la lógica de Dios.
Involucrar a Dios en nuestras vidas nos llevará a situaciones donde no podremos explicarle a las personas a nuestro derredor por qué actuamos de tal o cual forma; incluir a Dios en nuestra rutina nos lleva a una vida que en un principio no tiene nada que ver con la realidad que enfrentamos un lunes en el trabajo o en la escuela. Es justo ahí donde entra la fe, en ese instante donde decido creer que Dios es el creador de todo y que me ama por sobre todas las cosas; cuando a pesar de cualquier circunstancia que esté enfrentando, decido creer que Dios tiene planes de bien para mi vida y que tiene lo mejor para mí. Muchos me podrán tildar de loco e ignorante por ello, pero eso es irrelevante al compararlo con la paz que da conocer a Dios.
Después de muchos minutos, y ya que se había terminado el partido que estaba viendo, le pude responder a mi hija: “No lo sé, pero sé que en la eternidad en el cielo nos lo van a explicar todo”. Para mi sorpresa esa respuesta apaciguó sus inquietudes, solo preguntó para confirmar: “¿seguro que en el cielo nos van a explicar todo?” Sí – fue mi respuesta-. Y eso bastó para que se fuera tranquila y feliz.
Te invito a que en medio de un lunes en el trabajo o en la escuela puedas tener esa fe de niño que te asegura que, aunque hoy no entiendas nada, en la eternidad con Dios todo tendrá sentido.
Feliz lunes.

🤩
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Sin duda los niños son un gran maestro, mucho ojo ahí. 😀
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Definitivamente hay que poner mucha atención.
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Me gusto mucho. La fe nos reta a ir más allá de lo que sienta lógico o tiene sentido común.
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Para eso hay que ser como niños.
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