El sendero del terror.

El resplandor de la luna llena se abría paso a través de las nubes grises, y con dificultades se colaba entre los árboles que rodeaban el sendero formando una cueva tétrica y sombría . Los destellos de la luna generaban siluetas aterradoras que parecían seguirme. El viento soplaba entre las copas de los árboles produciendo un silbo aterrador que simulaba chillidos de criaturas aterradoras, la escena empeoraba al escuchar cada vez más cerca el aullido de una manada de lobos. 

Así sentía al subir por las noches las escaleras del edificio donde viví una parte de mi infancia. Seguramente la comparación te pareció exagerada, pero así era como yo lo percibía. El miedo tiende a distorsionar nuestra percepción de la realidad, y en mi caso llegaba a tal grado que tenía que subir corriendo y cantando a todo pulmón para hacer ruido y combatir la ansiedad que me producía.

Ahora que soy adulto ya no le temo a la oscuridad… ya hasta le agarré el gusto. Los temores han cambiado, actualmente temo pensar en el futuro, hacer cuentas de mi fondo de retiro, la inseguridad del país, la pandemia, la salud de un familiar, la crisis económica, la crisis de la mediana edad que estoy pasando, el estado de cuenta de la tarjeta de crédito, comer más tacos de los que debería, etc, etc, etc.

Todos tenemos algún temor, a veces a las consecuencias de nuestros actos, o en otros casos a las injusticias de este mundo descompuesto, pero sin duda alguna, en menor o mayor escala, todos enfrentamos nuestra propia versión del sendero del terror. 

Leí un dato que asegura que hay 365 mensajes en la biblia que comienzan con la frase “no temas”, o alguna variante. Significa que Dios sabe que el miedo nos acecha, pero cada día Dios tiene un nuevo mensaje de “no temas”. Uno de éstos está en Isaías 41:10 y dice:

Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con mi diestra victoriosa.

Que gran mensaje, nos da la certeza para decir “Dios está conmigo, y está listo para ayudarme”.

Cuando subía las escaleras acompañado de mis padres, las escaleras perdían su poder y dejaban de parecer un sendero del terror, subirlas podía convertirse un momento divertido. Obviamente las escaleras no mejoraban, seguían mal iluminadas y feas, pero el ir acompañado de mis padres cambiaba todo.

En medio de este lunes te invito a que busques la compañía de Dios. Solo háblale y después queda atento a su respuesta, porque puedes tener la certeza de que te responderá. Su compañía te dará seguridad y cambiará la distorsión que provoca el miedo.

Feliz lunes.

1 comentario

  1. Avatar de Oscar Javier Vazquez Ibarra Oscar Javier Vazquez Ibarra dice:

    Es una excelente reflexión, gracias a Dios

    Me gusta

Replica a Oscar Javier Vazquez Ibarra Cancelar respuesta